Empezando 2025

02.04.25 — Madrid

Empezando 2025

02.04.25 — Madrid

Después de unos días de descanso por los festivos, mi año empezó tal y como había terminado el anterior: con sesiones diarias de fisioterapia. Cambié las pantoneras por unas máquinas de la NASA, que me ayudaron a ganar músculo y flexibilidad en la rodilla, una articulación que ahora tenía llena de titanio. Con el paso de las semanas pasé de una silla de ruedas a un par de muletas y, eventualmente, a una sola. Estas mejoras me mantuvieron a flote frente a la monotonía de mi día a día y las molestias que sufría.

Otra cosa que me mantuvo cuerdo fue la parte social de la fisioterapia. Durante mis viajes diarios en ambulancia hablaba con los conductores y con otros pacientes, uno de los cuales era Fernando. Como habíamos empezado la fisioterapia en las mismas fechas y nos tocaba ir a la misma hora, solíamos coincidir en la ambulancia o en las máquinas, lo que nos llevó a hacernos buenos amigos. Su compañía transformó una rutina aburrida en algo mucho más apetecible.

También tuve la suerte de acoger a mi padre, que vino a visitarme y a disfrutar conmigo de alguna salida que empezaba a poder hacer, aunque con las muletas cada pequeña tarea parecía eterna. Mi madre también volvió a verme, lo cual supuso la oportunidad perfecta para que disfrutáramos del tiempo en familia sin que ella tuviese que hacer de cuidadora.

Al cabo de los meses, empecé a ver la luz al final del túnel. Poco a poco fui consiguiendo hacer más y más cosas de manera independiente, hasta llegar a bajar la escalera a pata coja para hacer alguna que otra gestión por la calle. No miento al decir que creo que casi me eché a llorar la primera vez que logré bajar la basura yo solo, y no solo por el dolor…