Nacido en el norte de Inglaterra, ahora lidero el equipo de diseño de Erretres. Más allá del trabajo, soy chef principiante, escritor frustrado y fanático de las luces desde que tengo memoria.

Con esta nueva web busco alejarme de un estilo informativo para reflexionar sobre mis experiencias y documentar visualmente el mundo tal como lo veo.

Norwich y Londres

04.09.26 — Norwich

Norwich y Londres

04.09.26 — Norwich

El verano pasado, la rodilla me estaba dando guerra y la situación política en Estados Unidos me estaba dando escalofríos. Visto el percal, monté el viaje anti-EEUU perfecto. Los trenes sustituyeron a los aviones y los rincones de Europa sustituyeron a las Américas. Es verdad que esta ruta me gustó mucho, pero este año esperaba retomar mis viajes anuales al otro lado del charco. Una combinación de factores, en su mayoría de origen estadounidense, me llevó a posponer dicho viaje una vez más.

Esto me dejó con la cuestión de adónde ir. Me apetecía visitar a Heidi en Noruega o a Loredana en Austria, pero las dos están llegando al final de sus embarazos y aún no me veo preparado para lidiar con una sorpresa de ese calibre. Por eso, decidí visitar a mis amigos en el sur de Inglaterra, ya que hacía bastante tiempo que no me pasaba por esos lares. Ya estoy mayor para conseguir descuentos en los pases de Interrail, así que me tocó recurrir a mi viejo amigo Ryanair.

Desde el aeropuerto de Londres, cogí un tren a Norwich, donde Luisa y Sol ya están asentados en su primera casa. Luisa sugirió que visitáramos Great Yarmouth, una ciudad turística que entró en declive con la llegada de los vuelos internacionales asequibles en los años 70. Hoy en día es un destino conocido por su cutrez, lo cual quiere decir que a mí me encantó. No hay nada mejor que una salchicha rebozada y frita o una vuelta en una montaña rusa antiquísima en la que un tipo se sube contigo y tiene que frenar el vehículo a mano con una palanca. Por su parte, Luisa ha convertido su pasión por las manualidades en una empresa propia, así que uno de los momentos destacados fue la tarde que pasamos haciendo unas cajas de luz y unos pendientes con el logotipo del Mercadona. Fue una visita relajada y bien divertida.

El segundo tren me llevó a Londres, donde pasé unas noches con Rhea y Percy, su gato nuevo y absolutamente precioso. La primera mañana me desperté y lo encontré acurrucado conmigo en la cama. Esa noche, bajamos al West End y vimos la comedia Oh, Mary! con Jinx Monsoon. El día perfecto.

Es cierto que volé a Inglaterra, pero —como se puede ver— estaba otra vez utilizando los trenes para moverme de un sitio a otro. Este espíritu viajero continuó hasta el siguiente destino: Holanda. Cogí por primera vez el Eurostar, algo que me hizo muchísima ilusión. Pero hablaremos más de los Países Bajos en la siguiente entrada…