Ante el reto casi imposible de coordinar los múltiples calendarios de la vida moderna, desde el laboral hasta el social, la Navidad es uno de los pocos momentos del año en los que se garantiza algo de tiempo en familia. El año pasado fue una excepción a esa regla. Unas circunstancias extraordinarias me obligaron a quedarme en Madrid y, a pesar de haber disfrutado mucho de mi Navidad española, este año tenía ganas de recuperar el tiempo perdido con mi familia.
Las celebraciones empezaron temprano con la llegada de mis padres para una visita rápida a Madrid y Alcalá de Henares. Pillamos unos churros, exploramos el mercadillo navideño y, al toparnos con un concierto de villancicos, aprovechamos para probar el roscón de Reyes.
Unos días después de que partiesen, me tocó cambiar el aire fresco de Madrid por el campo empapado y escarchado de Burnley. Pasamos una Navidad muy bonita en familia, asegurándonos de que no faltara ningún elemento esencial: una cena enorme, varias noches de películas y el concurso anual de los Briggs, preparado por su servidor.
Al terminar las festividades, cogí un tren a Leeds para visitar a Em, Lincoln y Charlie, con los que paseé y me puse al día mientras tomábamos el té en un parque. Luego celebré la Nochevieja en la granja de unas amigas. Se montó una fiesta en una nave para celebrar tanto el cumpleaños de mi amiga como el Año Nuevo en una misma noche. Fue un gusto pasar tiempo con gente a la que, por distintas razones, llevaba años sin ver.
Nada más volver a Madrid, me tocó volver a subir a un avión. Aterricé en Tenerife, donde pasé unos días con Cami y su familia. Entre cócteles en la playa y vueltas en coche por la isla, organizaron una parrillada y una fiesta de karaoke para celebrar mi regreso a Tenerife tras unos cuantos años sin visitar la isla. Mientras Cami y yo cantábamos Hopelessly Devoted to You, reflexioné sobre lo bonito que es pasar tiempo con gente a la que quiero y que me quiere tanto a mí.
Desde Inglaterra hasta Tenerife, pasando por Madrid, me lo pasé muy bien durante esas semanas. Muchas gracias a todos los mencionados y a unos cuantos más — sabéis quiénes sois.










