El carrete de Caudete

14.11.19 — Caudete

Con la llegada del frío invernal a Madrid, toca pensar en los días más cálidos del verano, días que se pasaron el Caudete de las Fuentes, Valencia. Si sueles leer mi blog, puede que te acuerdes de la semana que pasé con Rodrigo explorando el pueblo de sus abuelos y montando un espectáculo de luces en el patio de su casa.

Tres meses después de dicha aventura, por fin he ido para que me revelasen unos carretes que tenía en casa. Algunas de las fotos de estos carretes se encuentran en la entrada “El carrete de Tenerife“, una entrada de blog posterior a la en que cuento mi viaje a Tenerife. En esta entrada haré lo mismo, compartiendo unas de las fotos más notables de mi visita a Caudete de las Fuentes.

A film photo of sunlight setting on roofs and a church.
A film photo of Roberto setting up a speaker system.
A film photo of the courtyard of an old house.

Ya que el estilo duro del flash de una cámara de película me recuerda de mi infancia y de usar cámaras desechables, saqué la mayoría de las fotos durante la noche. Las tardes y noches en Caudate, como conté en la entrada de blog principal, se pasaron escuchando una selección variada de música y zampando pan, jamón y quesos.

La última foto del carrete era un poco inquietante, porque sale la figura oscura de un hombre saliendo de un edificio antiguo. En realidad, sin embargo, es una toma de mi amigo Rodrigo mientras salía de la ducha.

Con eso, pongo fin a esta entrada bastante corta. Me recuerda de las primeras entradas de blog, cuando escribía bastante poco cuando las comparamos con las entradas que escribo hoy en días, ¡que ya son más como ensayos! Lo corto de esta entrada también es debido a la cantidad de trabajo que tengo en la oficina y, como consecuencia, la pobre vida social que estoy disfrutando recientemente. Eso ya cambiará, sin embargo, ¡porque la semana que viene me voy a pasar el finde en Inglaterra!

Una escapada dominguera

01.11.19 — Madrid

Después de mucho trabajar duro y jugar duro, el finde pasado decidí que necesitaba escapar del ruido de la ciudad, así que hice una escapada a las montañas de San Lorenzo de El Escorial. He visitado unas cuantas veces en el pasado, y me encanta su ambiente tranquilo.

Los colores otoñales hicieron que El Escorial se viese aún más bonito.

The autumn colours tint the trees of El Escorial.
Yellow trees line a path in El Escorial.

Siempre me gusta un día de vagar por el pueblo y su monasterio impresionante del siglo XVI, ¡pero la cuesta al centro desde la estación de tren siempre me mata! Decidí tomarlo con calma, subiendo a mi ritmo tranquilo entre los ciclistas que realmente lo estaban pasando mal…

Looking over the courtyard of the monastery in El Escorial.

Al llegar, mi primera parada fue un bar local, uno que llevo visitando desde mi primera visita a El Escorial. Lo pasé fenomenal esa primera vez, disfrutando de unos platos locales y una charla graciosa con las tres generaciones de hijas que son las dueñas del lugar. Cada vez que visito El Escorial, me aseguro de ponerles al día con las novedades y eventos de mi vida, ¡y esta vez no fue excepción ninguna!

Pasé un buen rato explorando las calles ondulantes del pueblo montañero.

Tras ser llenado hasta reventar con ración tras ración de comida riquísima, me fui a pasear por el pueblo y las afueras de monasterio para bajar la comida. Decidí no entrar el los jardines, porque no quería llegar muy tarde al centro de Madrid, pero al final me perdí el tren y por eso tuve que tomar otra caña en otro bar (una pena, ya lo sé).

The King's Courtyard in the monastery in El Escorial, Madrid.
Walking back down the line of yellow trees in El Escorial.

Fracasé con mi plan de llegar a mi piso en tiempo para poder acostarme temprano, y acabé caminando a casa en la oscuridad total después del cambio de hora la noche anterior. Valió la pena hacer esta escapada, sin embargo – ¡ya que soy del campo, necesito ver un poco de vegetación de vez en cuando!

Trabaja duro, juega duro

26.10.19 — Madrid

Al concluir mi última entrada de blog, mencioné que llevo unas semanas trabajando duro y jugando duro en la oficina, y prometí que contaría más sobre el tema en la próxima entrada. Pues aquí estoy, todo preparado para contaros lo último de lo que ha estado pasando en Guecho 35

El viernes después de la salida de mis tíos, pasamos la tarde en el trabajo celebrando «5×10», un evento en el cual 5 personas tienen 10 minutos para presentar un proyecto, sea personal o del trabajo, al resto del equipo. Se compartían muchas cosas interesantes, pero lo emocionante fue lo que vino después: ¡sidra y empanadas!

We stand around a table drinking cider and eating empanadas.

Esta fiesta fue nuestra manera de despedirnos del verano, poniendo fin a la época de chapotear en la piscina y comer en el jardín. También me trajo muy buenos recuerdos de las noches del año pasado que pasé con Kevin en Asturias, con la sidra y las empanadas, ¡las cuales habían venido desde Asturias!

Cider and empanadas on the table

Una vez empezado el escanciado de la sidra, no paró…

Todos lo pasamos muy bien, entre charlas sobre el trabajo, muchas comida ¡y hasta una clase de vogueing dada por María! Un grupo nos quedamos un rato más, pero pronto puse fin a la fiesta al romper una botella mientras abriéndola, lo cual me dejó con un corte bastante asqueroso en la mano…

Me, Luis, Carlos, María, and Mario at work.
Buildings near Plaza Mayor in Madrid.

Una vez vendé la mano y dormí la mona, no podía pensar en mejor manera de arrancar el finde que intentar cocinar un desayuno británico para mí y para Bogar. Hace más que 8 meses que volví a Madrid, así que habré llevado el mismo tiempo sin comerme un buen fry-up con toda su grasa.

No me salió perfecto, pero era lo más parecido posible.

An attempt at a full English breakfast with orange juice.

Las salchichas y el beicon que se vende aquí no son como sus equivalentes británicos, pero logré coger una lata de baked beans (judías en una salsa de tomate) y hacer un buen huevo frito, así que no era nada malo. Al final, esto solo fue el comienzo de lo que se convirtió en un finde de desayunos decadentes. El día siguiente, preparé un plato de tostada francesa, recubierta con sirope de arce auténtico que Megan me había regalado durante su visita desde Vermont.

A plate of French toast with maple syrup.

Estas aventuras culinarias siguieron durante las semanas siguientes, durante las cuales hasta me atreví a hacer un cuenco de ramen, uno de mis platos japoneses favoritos. Al principio creí que había echado demasiado jengibre, pero al final me venía bien, porque ayudó en aliviar las síntomas del resfriado que llevo luchando desde el cambio repentino de estación.

A bowl of pork ramen with egg.

El mes pasado no has consistido en solo cocina casera, sin embargo, porque una noche Bogar y yo hicimos frente al frío (dicho cambio de estación ha sido muy, muy repentino) para compartir unas raciones en nuestro bar local favorito.

Me posing with a plate of huevos rotos.

Me veo horroroso, pero por lo menos salgo en una foto en mi propio blog.

Ahora volvemos al tema del trabajo, me he dado cuenta de que he empezado a hablar más y más de la comida y, por una vez, ¡me gustaría concluir la entrada hablando del tema de su título!

Como siempre, no puedo decir mucho por temas de confidencialidad, pero estoy avanzando a toda leche en dos proyectos bastante grandes. Espero que pronto se vean publicados en la web de Erretres, pero por ahora solo puedo presentaros con esta foto de un momento de intervención divina…

A selfie of me in which the sun is illuminating my hair.

Otro momento emocionante en el trabajo fue el lanzamiento de Collision, una red de mentorship creada por Erretres Open Lab (parte de Erretres, el estudio de diseño en el cual trabajo) en colaboración con BBVA y creativos locales. Tuve la suerte de ser invitado a participar como diseñador senior en su año inaugural, así que asistí al evento de lanzamiento hace un par de noches.

El evento arrancó con una presentación de mi compañera Blanca (con quien también fui a la boda de nuestra amiga Soyoung este año) y de Brian Farrel, Director Creativo en BBVA. Luego presentó Sergio (un compañero mío en Erretres) la identidad visual del programa, ¡y luego era el momento de descubrir con quién estaríamos trabajando!

Sergio presents the visual identity for Collision.

Una vez introducido a mi par, con quien estaré trabajando en un proyecto durante los próximos 8 meses, llegaron las pizzas y se sacaron las cervezas, y me puse a hablar con todo tipo de gente de muchos campos creativos. Al final, estábamos tan involucrados en la fiesta que nos quedamos mucho más tarde que la supuesta hora de cierra de 10pm. Me costó bastante madrugar el día siguiente, ¡pero valió la pena!

Con eso, creo que concluyo esta vista sobre lo que ha pasado en el trabajo. Como comenté, estamos bastante liados en la oficina en estos momentos, pero estoy seguro que podré compartir los resultados del labor dentro de poco. ¡Qué emoción! Haste entonces, pronto estaré de vuelta con mas noticias de mis aventuras dentro y fuera de Madrid.

Mis tíos me visitan

20.10.19 — Madrid

Desde la última visita de mis tíos en mayo, cuando se quedaron unos días para dividir su viaje de vuelta al Reino Unido, han estado viviendo en Inglaterra durante el verano. Con la vuelta del frío, sin embargo, les ha tocado volver a su apartamento en Murica, ¡y por eso han vuelto a visitarme!

My uncle, me, and my auntie in Sol, Madrid.

Tras una llegada complicada en la cual se perdieron buscando el parking, por fin tuvimos la oportunidad de ponernos al día con unas raciones en un bar local. Los dramas de la llegada, sin embargo, no nos dejó con mucho tiempo así que pronto nos acostamos a descansar en preparación para las exploraciones del día siguiente.

El día siguiente era un lunes que había cogido de vacaciones, así que nos aseguramos de aprovechar del tiempo y visitamos algunos de nuestros sitios favoritos en el centro. Paseamos por el palacio real, las calles de Malasaña y hasta encontramos una parroquia y una cripta que nunca había visto.

Looking over Madrid's royal palace.
The inside of a Madrid crypt, with burial vaults, pews, arches, and a chandelier.

El ambiente de la cripta fue distinta del de las calles arriba.

Graffiti on the facade of a building in the Malasaña district of Madrid.

Para comer, no pude pensar un un sitio mejor que Casa Julio, un bar animado en Malasaña. El sitio es conocido por sus raciones deliciosas, así que pillamos una de picadillo, una ensaladilla rusa y una selección de algunas de las mejores croquetas del barrio.

A sign reading "Boncista" and "Niquelador".

Cuando estábamos llenos, era hora de relajarnos, y para eso fuimos al lago. Había ido con mis padres la última vez que me visitaron, y habían alabado una jarra de sangría que compartimos en las orillas, así que hice lo mismo con mis tíos.

Al recargarnos, pensé que sería una buena idea caminar de vuelta a mi casa por el río, y yo pensé que tardaríamos 45 minutos como mucho. Tras pasar por los escombros del Estadio Vicente Calderón, no obstante, me di cuanta de las mentiras de Google Maps – ¡aun quedaba muchísimo por caminar!

A stand of the abandoned Atlético de Madrid stadium.

Una vez cogido un tren para quitarnos el último tramo del viaje, fuimos a un bar local para cenar, ya que habíamos gastado toda nuestra energía durante la vuelta a casa. Luego tuve que acostarme temprano, porque el día siguiente tuve que madrugar por el trabajo.

Después del trabajo, me reuní con mis tíos para tomar algo en el centro. Fuimos a La Venencia para unas copas de vino y unas tapas, y luego encontramos un bar de toda la vida por Lavapiés en el cual cenamos unas patatas bravas y una ración de albóndigas.

El miércoles por la mañana, tuve que despedirme de mis tíos cuando volvieron a su coche y empezaron su viaje a Murcia. Fue un placer recibirlos en Madrid una vez más, y tengo muchas ganas de volver a Murcia dentro de muy poco para descansar con ellos en la costa.

La semana siguiente consistió de mucho curro y mucha fiesta, pero os pondré al día con respeto a eso en la próxima entrada de blog. Hoy, pienso pasar el domingo haciendo lo mínimo posible – bueno, excepto quizás hacer un pastel.

Galletas y gastos innecesarios

12.10.19 — Madrid

Hace un mes ya que no os cuento todas las novedades de la capital española, y por eso estoy de vuelta con un resumen de los eventos de las últimas semanas de aventuras. Ha consistido en comer mucho, explorar y gastar bastante después de cobrar…

La primera excursión consistió en unas horas en Parquesur con Bogar. Los dos habíamos pasado la mayoría del finde en mi piso, así que el domingo por la tarde ¡queríamos estar en cualquier sitio que no fuese mi piso!

Tras pasar por mis tiendas preferidas y comprar un libro sobre la gramática española, me permití el lujo de un “trozo de pizza” hecho completamente de chuches. Bueno, eso es lo que creía. Resulta que el “trozo de pizza” se había rellenado con una base de poliestireno. ¡Había sido engañado!

I hold a slice of candy pizza.

Antes de la compresión que me habían engañado.

Una vez recuperado de esta injusticia descarada, los dos fuimos a cenar ramen y té verde en las orillas del lago. Después volvimos a mi piso, y me fui a dormir en preparación para otra semana laboral muy ocupada.

Fountains over a lake with a multicolour sunset sky in the background.
I ascend an escalator in a metal tunnel.

El finde siguiente también era bastante relajado, consistiendo en mucho vaguear por mi piso y unas copas de vino con mi amigo Jhosef en el centro y luego en mi casa. 

Me and my friend Jhosef.

El jueves de dicha semana, mi compañera Blanca y yo habíamos quedado con una ex compañera y amiga Soyoung, cuya boda habíamos atendido más temprano este año. Los tres disfrutamos unas copas y una cena en el barrio de La Latina, el cual se veía muy bonito en la luz del atardecer cuando llegamos. 

The La Latina area of Madrid by dark.

Después de otro viernes en la oficina, Bogar y yo empezamos bien el finde cuando nos reunimos para desayunar en un bar local. Tras desayunar, volví a casa y hice otra bandeja de algo más dulce – ¡unas galletas caseras! Siguiendo una receta que llevo un rato desarrollando y perfeccionando, creo que por fin tengo el balance perfecto entre crujiente y masticable.

Nota: si te gustaría que empezase a publicar unas recetas mías para hacer repostería o platos rápidos perfectos para vivir solo, ¡cuéntame a través de este cuestionario!

A table with a breakfast.

El día siguiente y volví a ir de compras con Bogar, esta vez al IKEA. Llevo bastante queriendo coger algunas cositas más para la casa, así que al cobrar decidí que tocaba convertir mi casa en un hogar de verdad.

Bogar hides behind a large plant in IKEA.
A sunset over the south end of Madrid.

Tras comprar muchas más plantas que debí y molestar al taxista cuando llenamos su coche con las plantas enormes que salen en la foto arriba, por fin instalé en mi casa una mesilla de centro, una alfombra y la nueva vegetación. ¡Creo que ha progresado bien desde que empecé a decorar hace unos meses!

My living room.

Por fin también instalé unas ruedas en la mesa en la cual está mi tele, lo cual hice para poder sacarla y verla directamente del sofá cuando me tumbe. Después de un momento “eureka”, sin embargo, ¡me di cuente de que también puedo mudar la cosa entera a mi habitación y ver la tele allí también! Nada hace un hogar más que poder ver la tele desde la cama los domingos por la mañana…

My TV in my bedroom.

Esto nos lleva a la semana pasada, cuando mi ex compañera Elena y yo quedamos para ponerlos al día y tomar una cañas. Acabamos en Lavapiés, uno de mis barrios favoritos de Madrid, y cenamos unas pizzas riquísimas en NAP Pizza – ¡vale la pena visitar el sitio si pasas por Madrid!

Elena hides behind her hand.
Me and Elena after eating pizza.

Creo que ya os he puesto al día con respeto a las frivolidades de mi vida. Me encantaría compartir más detalles de lo que estoy haciendo en la oficina, porque han sido unas semanas intensas pero emocionantes, pero por temas de confidencialidad no puedo decir mucho. ¡Solo os digo que hay mucho por venir!

Mientras escribo esto, acabo de despedidme de mis tíos que han estado de visita durante unos días, por lo cual la próxima entrada de blog tratará de su visita y lo que hicimos durante los días que pasaron en la ciudad. Ahora mismo debo dejar de escribir, porque he quedado con un amigo y tengo que salir. ¡No hay paz para los impíos!