︎

Recibe un email cuando publico en el blog

Carrete de bloopers: 2018

30.12.18 — Burnley

Como mencioné en una entrada previa, esta entrada de blog representa la primera edición de lo que espero que se vuelva en una serie anual, y algo al cual llamaré el carrete de bloopers. Aquí echaremos un vistazo a unos de los momentos mas conmovedores del año y unas fotos que no se habían vista hasta ahora. ¡Vamos!

Enero

De vuelta al trabajo

Un nuevo año señaló mi vuelta a España de Inglaterra y a la oficina de Erretres, y no había mejor manera de celebrar mi primer día que personalizar una corona que encontré.

Afrontando el frío

Estando en mi piso en Madrid, tuve que volver a limpiar mi propia ropa, pero sin el lujo de una secadora, tuve que tender la ropa en el aire de 3°c. ¿Optimismo o estupidez? Decida tú.

En Murcia

Pasé unos días de enero en Murcia con mis padres y tíos. En la costa aproveché la oportunidad para refrescar mis habilidades náuticas, zarpando de unas de las playas.

Cake Club se junta

Siempre hablé en mi blog inglés de haber horneado pasteles de limón, pero nunca subí una foto de ninguna ocasión así – y ahora puedes ver el por qué: mis habilidades en sacar fotos grupales son horrorosas…

Febrero

De vuelta a la oficina

En la oficina de nuevo, una vez más encontré otra corona para probar. ¿Dónde estoy encontrando tantas coronas?

Ollie ve un partido de futbol

He titulado este párrafo así porque es una rareza para mí, pero tengo que admitir que disfruté de las payasadas más que el partido. Para empezar, hay esta foto de Loredana siendo cacheada, la que nos dio mucha gracia…

Y luego, durante el partido, tuvimos otra vez la oportunidad de demostrar nuestra capacidad fatal de sacar selfies al presentar yo mi aspecto favorito de la experiencia entera: los perritos calientes.

Marzo

Los padres visitan

En marzo mis padres me visitaron en Madrid, y fue su primera visita juntos. Seguro que mi madre estará muy feliz al ver que he compartido esta foto de ella mientras exploraba el Museo Cerralbo…


El agua nos ataca

En un momento tuvimos que cambiarnos de mesa cuando un chorro de agua empezó a caerse encima de nosotros de repente. ¡Aquí os presento la evidencia!

Echando de menos a la comida británica

En otro momento decidí intentar a hacer un scotch egg (un huevo duro envuelto en carne, rebozado y luego frito) en casa tras haberlos echado de menos hasta aquel momento. Como ves, sin embargo, es un proceso lioso…

Lluvia en El Escorial

Durante mi primer viaje a El Escorial, lo que nunca compartí fue que llegué bajo cielos tormentosos, y me llovió encima en unas ocasiones. No estuve muy contento…

Abril

Las gotitas de abril

El nuevo mes me llevó a ver a Kevin en Asturias, y me llevó al pueblo costero de Cudillero. Lo que no incluí en la entrada de blog, sin embargo, fue esta foto de mí al entrar en un túnel bajo las montañas.

Más gotitas de abril

Pocos días después, Kevin me vino a visitar en Madrid, pero una vez más la lluvia nos atacó, lo que nos obligó a buscar refugio en una parada de autobús…

Las frivolidades de Cake Club

Los cuatro que formamos Cake Club también pasamos muchas noches aprovechando al máximo la terraza de su piso.

Preparaciones para el maratón

Durante las preparaciones secretas, en las que Heidi y yo creamos camisetas personalizadas para animar a Loredana durante su maratón, las cosas se nos fueron un poco de las manos…

Doña Croqueta

Mis compañeros me dijeron un día que soy el vivo retrato de Doña Croqueta. ¿Ves la semejanza?

Fiesta de champán

Mientras volvía a casa un día, saqué esta foto de un tío que tenía seis botellas de champán en la Plaza de España. No tengo ni idea de lo que estaba haciendo, pero siento que si lo conociera, nos llevaríamos muy bien.

Mayo

Cabeza de luna

Empecé mayo con un viaje por toda Inglaterra para celebrar mi cumpleaños. En Liverpool, mi hermana me regaló una tarjeta de cumpleaños, adornada con su dibujo que representó mi “cabeza enorme”. Gracias…

Bebidas en Londres

En Londres, y justo antes de irme al aeropuerto para coger mi avión a Madrid, me junté con unos amigos universitarios para tomar unos cocteles en unos bares londinenses.

La Ollie se hace vieja

Al volver a Madrid, Luis me regaló un jabón de Lush con un mensaje precioso.

Ollie ve otro partido de futbol

Esta vez no había cambiado el Estadio Metropolitano por un campo mucho más pequeño en la que jugaba una amiga. Como ves, sin embargo, no me gustaba mucho…

Las magdalenas fallan

Ya que había invitado a mis amigos que viniesen a mi piso para ver la boda real británica, decidí hacer unas magdalenas británicas con forma de mariposa. El problema fue que no tenía un molde en el que hacerlas, pero pensé que podía emular uno con papel de aluminio.

Eso no acabó bien.

Dejadme sacar una foto de esta fachada

Se puede decir que mis amigos se hartan de que yo tome tantas fotos de rótulos antiguos y fachadas bonitas, y creo que me lo dejaron saber en esta foto, posando en frente del edificio para arruinar mi foto.

Junio

Me toca entrenar

En junio muchos buenos amigos se fueron de Madrid, así que decidí ponerme en forma ya que no había excusa porque nadie me estaba invitado a tapear. Me veo muy feliz al salir para correr por la mañana, ¿no?

Una fiesta Asturiana

Un finde volví a subir a Asturias para pasar las fiestas allí, y acabo de descubrir esta selfie de Kevin y yo mientras intentamos parecer sobrios.

Como hablar Yorkshire

De vuelta a la oficina, y tuve que explicar que en mi dialecto natal (soy del norte de Inglaterra) tenemos palabras distintas para “everything” (todo) y “nothing” (nada).

Julio

Dios salve el jamón

Disfruté mucho este trozo de arte callejero, el cual combina un dicho británico con el amor verdadero de España. God save the cured ham = Dios salve el jamón.

¿Otro sombrero?

Ah, mira quién tiene una cosa en su cabeza otra vez más. Esta vez estoy modelando una cinta que Luis me regaló para las fiestas de orgullo.

Luisa y Woody visitan

Y una de las primeras selfies que sacamos durante su visita capturó el peor ángulo de nosotros tres. ¡Increíble!

¿Una fiesta de cerveza española-alemana?

Durante un viaje por el norte con Kevin, accidentalmente acabamos saliendo toda la noche (ya un acontecimiento muy estándar para nosotros dos). Nunca compartí las selfies que sacamos después de unas pintas en una tienda enorme en Oviedo…

La gran decepción de Blackpool

Durante mis vacaciones veraniegas en Inglaterra, fui a un parque de atracciones en Blackpool con mi hermana y su novio. Nunca compartí fotos de nosotros tres, así que os regalo una foto de Ellie viéndose muy decepcionada que Valhalla (una atracción) estaba cerrado.

El gran verano británico

Mientras estuve en casa en Burnley, todos estaban bronceándose en el “calor”, pero yo me sentía frío.

Agosto

Fiestas callejeras

Nunca mencioné las fiestas callejeras madrileñas, así que comparto esta foto de Bogar y yo tomando las calles y bailando a Los Chunguitos…

Educación primera

No tengo ni idea qué pasó aquí, pero encontré un post-it en el suelo que dijo “please” (por favor). ¿Por favor? ¿Alguien implorando compasión? Nunca se sabrá.

Momentos en la playa

Durante otro viaje a Asturias, Kevin y yo pasamos una tarde larga relajando en una playa en Lastres. Aquí está una selfie que omití por su iluminación fatal – llamadme vano si queréis – pero la cual ahora me resulta graciosa porque puedes ver a Kevin en el fondo entrando en pánico al darse cuenta de que no tiene ni idea de donde coger al autobús de vuelta a Oviedo.

¡Asturias, patria querida!

Esta foto es de un vídeo, pero aún me daría una vergüenza que no te puedes imaginar si fuera a compartirlo con vosotros. En la foto estamos en Lugones, cantando el himno asturiano sobre las 5 de la mañana después de haber bebido unas botellas de sidra. ¡Esta foto horrorosa representa uno de los mejores momentos del año!

Septiembre

Ellie y Johann visitan

Septiembre empezó con la llegada de hi hermana y su novio. Tenían mucho sueño al llegar, y no se contuvieron al compartir dicho cansancio con el resto de la ciudad.

La tipografía es mi pasión

En la oficina, había diseñado un nuevo fondo de pantalla (hecho en la Times New Roman). En la foto sale Elena, mostrando una cara que supongo que utiliza para atraer a los hombres.

Los del norte

Un día después estuve en Asturias de nuevo, y Kevin me sacó para tomar unas cañas por la calle. Aquí está en su hábitat natural: rodeado por copas plásticas de cerveza barata.

Octubre

Llegando en Noruega

Uno de mis viajes favoritos del año fue mi vista a Oslo para visitar a Heidi, aunque al llegar yo el clima casi me mató. Aquí se muestra el momento en el cual decidí comprar el abrigo amarillo, ¡el cual no he dejado de usar hasta entonces!

Dejando mi piso

Uno de los momentos más locos de mi 2018 fue mi decision de irme de Erretres y volver a Inglaterra, y una semana antes de mi último día en la oficina, me fui a otro piso temporalmente.

Mi último día en la oficina

Esta foto debe ser una de las mas tristes que he compartido – mi escritorio vacío al final de una época.

Noviembre

Patatas fritas y salsa de curry

En noviembre volví a Inglaterra, y no había mejor manera de empezar que comerme un plato típico del norte: un sándwich rellenado con unas patatas bañadas en una salsa de curry. ¡Alta cocina británica!

Diciembre

Comiéndome unos crepes

Esta foto la sacó Luisa al verme comiendo unos mini-crepes en los mercados navideños de Mánchester. Bueno, no es navidad hasta que te comas unos crepes bañados en Nutella.

Un fin de año fabuloso

La última foto es de nuestro camino de hace unos días, y es un outtake de una sesión fotográfica en la que mi hermana intentó sacar una foto seria de mí. De repente gritó una palabrota, y consiguió tomar esta foto.

Así concluyo esta vista breve de unos de los mejores y peores momentos de 2018. Ha sido un año de cambios grandes, de conocer a muchas personas nuevas y luego volverme a Inglaterra, pero lo he pasado muy bien, he conocido a grandes personas y he pasado mi mejor año hasta la fecha.

Mientras me siento aquí en Burnley y cuento las horas hasta que empiecen las fiestas del año nuevo, espero ver lo que 2019 trae. Al corto plazo, espero lanzar mi nueva web en las semanas siguientes, y hablando del largo plazo, ¡puede que tengo una noticia muy emocionante que compartir con vosotros en breve!

Ya solo me falta desearos un gran año nuevo, y espero volver en breve con unas novedades y más fotos. ¡Hasta luego!

Ribadesella y las Fiestas de San Juan

09.07.18 — Ribadesella

Hace un par de semanas volví a subir a Oviedo, y al llegar en Asturias, Kevin me recibió como lo hemos hecho muchas veces ya. He me acostumbrado tanto a la bienvenida de Kevin tanto que ya siento que el principado es mi segundo hogar. Es más, al llegar a su casa ahora ni pregunto antes de hacer nada, ¡ya es natural! No pasamos mucho tiempo encerrados en su piso sin embargo, ¡ya que tocaba salir de fiesta! Nos reunimos con una amiga y bajamos a La Corredoria para ver qué tal.

Arriving at the fiestas

Bueno yo flipé al llegar a lo que usualmente consiste en una plaza somnolienta ¡que se había transformado en una fiesta de prau! Había una selección de atracciones y quioscos que vendían todo tipo de comida y bebidas, y luego el punto de enfoque para todo el mundo fue la orquesta que no paraban de cantar un serie de temazos.

Pouring the three of us a cider

Como podéis ver, no tardamos nada en pillarnos un par de botellas de sidrina – y como también se puede ver, aún no he pillado el truco para escanciarla bien. Dentro de nada ya andábamos feliz, bailando “Baila Morena” y cantando “Asturias” de Victor Manuel.

Me and Kevin looking shiny and tipsy
The Asturian flag lights up the stage

La estábamos pasando de maravilla en la plaza, pero de repente hubo un apagón que afectó el escenario principal, así que la pobre orquesta tuve que rendirse y se despidieron. No hubo problema, sin embargo, porque una carpa enorme que antes solo funcionaba como un bar se convirtió en una pista de baile enorme, ¡y nos pusimos a cantar reguetón y bailar!

The party marquee gets going

Después de llegar en Oviedo a las 9pm y quejarme de que andaba demasiado cansado como para salir, al final me la pasé fenomenal con Kevin y Nerea. El momento destacado para mí fue cuneado pusieron “Fiesta Pagana”, un temazo que siempre me vuelve loco. Era una noche inolvidable, y espero repetir el año que viene, pero al volver a casa por la mañana creo que lo que nos preocupaba más fue ¡cómo tendríamos la cabeza el día siguiente!

Estaba sorprendido entonces al despertarme bastante fresco, aunque algo tarde, pero eso se esperaba ya que habíamos llegado a casa a las 5am. A las dos de la tarde Kevin y yo nos despedimos de Nerea y nos subimos a un bus con un destino que aún desconocía yo – Kevin siempre tiene un plan secreto, y después de haberme llevado al pueblo precioso de Cudiellero, ¡me sentía ya muy cómodo en dejarle que me llevase a donde sea!

Arriving in Ribadesella
Bright colours along the streets
Heading into the colourful light

Resultó que esta vez Kevin me había llevado a otro pueblo costero precioso, Ribadesella. Una vez bajados del bus, fuimos directamente a donde los restaurantes, porque solo habíamos comido unas magdalenas pequeñas en todo el día. Encontramos un sitio con menú por 14€ y echamos una hora o dos comiendo como reyes.

Estaba demasiado absorto en el vino, las croquetas, la sopa de marisco, el cabrito y un cuenco enorme de natillas como para pensar en sacarle fotos a la comida, pero fiaos de mí cuando digo que estuvo no delicioso, ¡sino lo siguiente! Ya llevo unas semanas intentando comer mejor y reducir los tamaños de las raciones, pero se nota que en Asturias no suscriben a esta idea – ¡hasta la sopa vino en un bol enorme y me echaban todo lo que quisiera!

A square in the town centre
A window in Ribadesella

Ya hinchados, pagamos la cuenta y volvimos a las calles de Ribadesella, pasando por el hermoso centro. Como suele pasar cuando Kevin y yo nos reunimos, pasamos un buen rato explorando, sacando fotos y hablando de temas profundos y como arreglaríamos el mundo.

Heading further into the town
Spot the fake window

Seguro que no necesito usar mucha lírica para describir lo precioso que es el pequeño pueblo, ya que se nota claramente en las fotos de arriba, pero sí que fui tomado por sorpresa al llegar a la ría en la que está situado el pueblo.

Nets and ephemera by the waterside
A man walks his dog by the riverside
Looking out over the water

El sitio es como la imagen de un postal, y me aseguraba de asimilarlo todo mientras pasábamos por las orillas del agua. El día resultaba much tranquilo y relajante, que menos mal después de tanta fiesta y comida, pero luego Kevin reveló que quería que escalásemos un cabo alto que protege la ría de la fuerza del mar.

Como siempre, Kevin logró convencerme que valía la pena, así que empezamos a subir una escalera que se había montado en el lado del cabo. No me quejaba, sin embargo, porque el sitio era tan bonito y las vistas tan espectaculares que hicieron que valiese la pena todo.

Crossing the main street
Mondrain was here?
A seemingly floating hotel

Después de una lucha inicial, la cosa se volvió algo más fácil cuando llegamos a tierra más plana, y las vistas realmente se convirtieron en una pasada. Naturalmente tocó una pausa para sacar unas fotos y hablar de los detalles complicados del español e inglés – una conversación típica para nosotros dos frikis.

Looking back down on Ribadesella
Me and Kevin taking in the views
A streetlight is consumed by the foliage

Al subir cada vez más alto por el cabo, realmente empezamos a apreciar el paisaje dramático que enmarca el pueblo idílico, lo cual consiste de unas montañas dramáticas y la ría de en frente, todo bordeado por unas orillas de arena. ¡Fue como mirar sobre un cuento de hadas!

A gorgeous view over Ribadesella

Una vez llegamos a la cima del cabo, se nos presentaron unas vistas panorámicas sobre el pueblo, las montañas, la ría y el mar al cual drena. Aquí pasamos un rato admirando todo y hablando de nuestros recuerdos de la primaria mientras mirando sobre el mar y los estanques naturales que se habían formado en las rocas debajo.

A natural pool at the base of the cliffs
Looking over the water from ground level

Después bajamos de vuelta al nivel del suelo, caminando hacía la playa mientras Kevin me recontaba el folclore céltico que domina las costumbres asturianas. A mí me habían entrado ganas de hacer de turista, y molestaba a Kevin hasta que me dejase ir a la playa para sentir la arena en mis pies y mojarme un rato en el agua. Me quería llevar a ver una última cosa, sin embargo, así que circunnavegamos la ría para cruzar el puente.

Una vez cruzado el puente muy expansivo, Kevin me llevó por un camino hacia la entrada de una cueva. Esta cueva contiene, si no recuerdo mal, unas de las pinturas rupestres más antiguas de Europa, pero al final se había cerrado unas horas antes de nuestra llegada. No me quedé tan triste, no obstante, porque me fascinaban unos naufragios que, manchados de verde por las algas, se habían expuesto por la marea baja.

Shipwrecks line the banks of the river
The promised beach

Al descubrir que no podíamos entrar en las cuevas, volvimos hacia la playa, que a estas horas ya se encontraba vacía. Dejando mis cosas en la arena, pronto había entrado en el agua, obligando al pobre Kevin que me sacase una foto…

Chilling in the water

Ya que nos esperaba un camino largo de vuelta a la estación de autobuses, en el cual tendríamos cruzar el puente sobre la ría ancha, empezamos a volver a la tierra firme unos 45 minutos antes de la salida del bus. Quitándome la arena de los pies con calma, busqué mi billete de bus, y me espanté al descubrir que el bus salía 20 minutos antes que pensábamos, por lo cual nos quedaban 10 minutos para llegar a la estación.

Entramos en un momento de pánico puro, en el que decidimos que íbamos a intentar correr a toda velocidad a la estación – ¡era el último bus en salir ese día! Ahora que lo pienso debe haber sido una escena bastante poética – los dos corriendo lo más rápido posible sobre el puente mientras el sol se ponía detrás de las montañas en el fondo. No lo veía nada poético en su momento mientras corríamos, ya que ninguno de los dos estamos muy acostumbrados a hacer ejercicio tan intenso.

Al llegar donde la estación, cruzando unas vías ferroviarias como atajo, conseguimos llegar al bus justo a tiempo. Usamos los últimos gramos de energía para subirnos a nuestros asientos, y luego descansamos durante el viaje de 45 de vuelta a Oviedo.

Habíamos considerado volver a las fiestas, pero una vez llegamos a la casa de Kevin, nos tumbamos en el sofá y bien sabíamos que no íbamos a volver a levantarnos. Acostarnos pronto resultó ser una buena idea al final, porque el día siguiente nos encontramos con mucha energía para pasar el día en Gijón.

Después de madrugar, y un fiasco que se produjo al llegar en Gijón cuando la maquina de billetes me cobró sin dispensar el billete, nos encontramos en el centro de la ciudad costera. Nos sentamos en la terraza de un bar de pinchos, tomando unas birras mientras hablábamos del futuro y esperábamos la llegada de nuestra amiga Sari.

Kevin on the terrace

Una vez llegó Sari, nos pusimos al día y hablamos del cambio de personalidad que suele ocurrir entre cambiar entre un idioma y otro – ¡que yo creo que es verdad! Nos habíamos llevado nuestros bañadores, así que bajamos a la playa que los gijoneses tienen a su disposición siempre. Que suerte.

Relaxing on a beach in Gijón

Tras unas horas de tomar el sol, bañarnos en el mar y disfrutar un helado, tocó poner fin al finde y coger el tren de vuelta a Madrid desde la estación de Gijón. Me despedí de Kevin y Sari por unas semanas, pero no era una despedida dura ya que sabía que volvía pasadas unas semanas.

Leaving Asturias behind for now

Aviso

01.01.18 — Burnley

Has llegado al final de mi blog en español. Falta mucho contenido mientras lo traduzco. Echa un vistazo a mi blog en inglés para leer las entradas más antiguas.