Carrete de bloopers: 2020

02.01.21 — Madrid

En un año que ha parecido un error gigante, aún he podido encontrar unas fotos tontas de los últimos doce meses, aunque ha habido pocos viajes y unos dos meses pasados en cuarentena. Pero venga, vamos a por ello con las fotos del primer mes…


Enero

Pirata Briggs

Meses antes de la época de taparnos la boca y la nariz, me regalaron un parche mientras estábamos todavía en nuestra oficina anterior.

El borracho del bingo

Mientras visitaba Murcia, publiqué un par de fotos de un evento de bingo que disfruté en el centro de mayores local. Lo que no mencioné fue que hubo un aperitivo en medio, durante el cual me pusieron un vasito de vino…

Abre

Ahora que vivo en España y tengo que ir a un dentista privado (en Inglaterra es todo público), nunca me habían tratado tanto los dientes. Esto supone el uso de un aparato extraño que nunca me habían colocado, así que naturalmente tuve que hacerme un selfie.


Febrero

Reina de los memes

Durante el discurso que di en el Prisma Design Fest, hablé de mi cuidad natal (Burnley) y enseñé algo de los últimos trabajos de Erretres, pero también presenté un par de memes…

Yin Yang

Un día en la oficina, mi compañera María y yo vimos que habíamos venido vestidos uno como el inverso del otro…

La emoción de Ámsterdam

En la entrada de blog de mi viaje a Ámsterdam con mi compañera Zoe, no salí en ninguna foto. Esto suele pasar en estas entradas ya que soy el que está tomando las fotos, pero Zoe luego me pasó algunas de las suyas. Al final no publiqué ni una ya que salgo algo picado en todas…


Marzo

Las locas

Una de las últimas quedadas antes de la llegada del virus fue para ver el espectáculo de La jaula de las locas con Bogar y Hugo…

Una pata coja

Justo antes de ser encerrados en nuestras casas por la pandemia, salí con Luis y sus amigos para celebrar su cumpleaños. Uno de sus amigos incluyó un pie falso en una caja de nuevas zapatillas, un pie que luego nos acompañó durante toda la noche…

No salga

Una vez encerrado en mi piso aquel jueves por la noche, pensé que vendría bien apoyar una silla contra la puerta y dejarme una nota que me recordase de no salir…


Abril

La vida en cuarentena

Abril, el mes de mi cumpleaños, también fue el mes que nos encontramos completamente encerrados. El cambio supuso el inicio del teletrabajo, así que muchas reuniones virtuales se pasaron comiendo en secreto…

Pantallazos guapísimos

Además del trabajo, tuvimos que hacer nuestra vida social online también, cosa que nos obligó a estar hablando constantemente por FaceTime/Zoom/Skype/Hangout. Sacamos unos pantallazos durante los meses, pero unos salieron más guapos que otros…


Mayo

Es Carole Baskin

Uno de los mejores momentos de la cuarentena tuvo que ser el quiz que hicimos Danni, Abi y yo mientras disfrazados. Me vestí de la famosa Carole Baskin, cosa que publiqué, pero nunca publiqué una foto de la sesión extensa de maquillaje…

Parece legítimo

Todos recordamos la locura del papel higiénico y el caos cuando la gente empezó a almacenar comida, pero nadie ha hablado de la falta de guantes desechables en mi supermercado local. Intentaron engañarnos con esta sustitución patética, pero a mí no me tenían engañado…

Somos libres

En mayo, por fin nos dejaron pisar la calle, y para celebrar la ocasión el ayuntamiento de Madrid peatonalizó una serie de calles por el centro. Dentro de poco se convirtieron en ríos de gente caminando mientras manteniendo la distancia de seguridad.

El shooting

Poco después, nos dejaron visitar a grupos de amigos, así que Jhosef vino a casa a grabar unos vídeos para su TFG…


Junio

Mi ordenador profesional

Como parte de uno de mis proyectos del trabajo, tuve que preparar un documento en un formato que no funciona con Mac, así que me enviaron un ordenador anciano de Windows para realizar la tarea…

Mensajes ominosos

Tengo que compartir esta nota informativa que encontré en la puerta del Retiro, que la entendí como “ya verás como se te cae un árbol encima”…

La fiesta del coche

Una vez finalizada la cuarentena, en la oficina montamos una “fiesta” respetando la distancia de seguridad, y para ir allá volvimos a hacer la “lanzadera mañanera” que hacíamos en viejos tiempos…


Julio

Explorando Madrid

El mes de julio empezamos a volver a algún tipo de normalidad, así que Jhosef y yo exploramos unos rincones de Madrid que nos gustan. Esta vuelta nos llevó al Templo de Debod, donde aprovechamos de la falta de gente para montar un shooting…

Selfies descartados

También queríamos comer fuera lo más posible por si nos volvían a confinar, y durante estas comidas sacamos unos selfies poco bonitos. No sé que está pasando en este…

Rata de la calle

Jhosef también encontró unos muebles excelentes por las calles en el camino e insistió que le sacase unas fotos, así que supongo que quisiera que las publicase yo aquí…


Agosto

Bolas sorpresas

En agosto tuve la suerte de visitar Murcia y Tenerife, donde vi estas sospechosas bolsas de sorpresas en un mercado pequeño. Pensé que, para que montase una sorpresa de verdad, podría comprarme una y pasar por el control de seguridad del aeropuerto sin abrirla antes…

El mejor modelo

A finales de mi viaje a Tenerife, intenté sacarme unas fotos encima de un cabo al lado de una luz roja, pero creo que el perrito de Cami salió mejor que yo al final…

Un nuevo cortecito

El aire marino también me arruinó algo el pelo, pero consideraba que este nuevo estilo igual me podría quedar bien…

Mi nueva banda de amigos

Después del viaje a Tenerife fui a Murcia, donde pasé una semana con mis tíos. También disfruté de pasar tiempo con sus amigos allí, así que nos saqué este selfie a todos en la piscina…


Septiembre

Hon Hon Hon

Me hizo mucha ilusión volver a ver a mi compañera María después de tantos meses de teletrabajo, pero también me hizo ilusión conocer por fin a su gatito Kiwi…

Noches de spa

Si no podía ir a un spa, tendría que traerme el spa a casa, así que pasé muchas noches durante la cuarentena con mi pelo recogido y mi cara cubierta por una mascarilla de Lush…


Octubre

Excursiones

Jhosef y yo seguíamos saliendo de excursión durante el mes de octubre, cuando decidí que quería ver como pintaba el Retiro después de tanto viento otoñal…

Jalogüín

No soy muy fan de esta fiesta estadounidense, pero claro que aprovecharé de cualquier excusa para comprar contenedores llenos de chuches…


Noviembre

Más María, menos pelo

María ha logrado volver a salir en esta entrada de blog, con este selfie que nos sacamos con su nuevo cabello en la mejor hamburguesería de Madrid, El Toril

Una vuelta otoñal

Una vez llegado bien el otoño y mi nuevo móvil, Jhosef y yo salimos a hacer un shooting en una zona de árboles al lado del río. Sé bien que la foto típica lanzando hojas al aire es muy cliché, pero la incluyo…

Píntame como una de tus chicas francesas

También saqué esta foto a Jhosef, que se había echado al suelo al lado de una de las bicicletas que habíamos alquilado…


Diciembre

Noches de vino

Justo antes de salir a cenar con Sara, los dos pasamos un buen rato en casa compartiendo una botella de vino y hablando, durante el que insistió en sacarme esta foto, en la cual salgo como una señorita…

Las alturas de mi edificio

Vivo en un tercero, así que te puedes imaginar el susto que me llevé al bajar un hombre con un cepillo de pintar por fuera de mi ventana mientras andaba yo tumbado en la cama. Resulta que estaban utilizando cuerdas y poleas para pintar las paredes del edificio…

Copas prenavideñas

Justo antes de volver a Inglaterra, me reuní con unos amigos para tomar unas cañas de última hora. Una noche me tomé bastante y me vi con muchos amigos, entre ellos mi ex-compañera Helena…


Así se concluye este repaso de los momentos graciosos de un año que muchos esperamos que nunca hubiera existido. Ha sido un reto, eso sin duda, pero al repasar las fotos en mi biblioteca me he dado cuenta que ha habido unos cuantos buenos momentos entre los difíciles.

Espero que vuestra Navidad haya sido lo mejor posible – dadas las circunstancias – y a seguir trabajando juntos para asegurar que este nuevo año es el mejor y el más libre de virus que sea posible. Aunque no soy fan de los impares y soy bien consciente que a las pandemias globales no les importa el calendario gregoriano, ¡consigamos que el 2021 sea mejor que el 2020!

Puente de diciembre

16.12.20 — Madrid

Concluí la última entrada de blog diciendo que esperaba traeros otra antes de irme de España para pasar las navidades, así que aquí estoy solo cinco días antes de volar a Inglaterra. Naturalmente he pasado este último mes del 2020 descansando y disfrutando los festivos aquí en Madrid (preparaos para ver bastantes fotos de los árboles de navidad de LED que salpican Madrid) y preparándome para despedirme de este año – uno que, seamos francos, ¡no ha sido el mejor!

Arranqué el mes como el resto del mundo: saliendo de compras navideñas. Después de unas cuentas visitas al centro y unas colas largas en Correos, ya tenía casi todo comprado y organizado, así que ya tocaba salir a ver las luces de navidad que se han colgado por todo Madrid.

Un finde Napo y yo quedamos para ponernos al día, y ya que llevábamos un buen rato sin vernos, decidimos que habría que hacer de la quedada una celebración. Nos vimos en el centro para dar un paseo que nos llevó a Goiko Grill, una de mis hamburgueserías favoritas. Allí por fin probé su hamburguesa más grande y rica: ¡una hamburguesa con carne de costillas!

La hamburguesa estuvo riquísima, y los dos pasamos muy buena noche, una que acabé montándome en bici para volver a casa – una decisión que, en retrospectiva, igual fue errónea. Andaba tan hinchado tras la hamburguesa enorme y un poster muy dulce que tuve que pararme un rato a medio viaje para descansar y bajar la comida…

Hablando de descansar, Jhosef y yo fuimos el día suficiente a pasar una tarde relajante en los baños árabes de Hammam Al Ándalus. La última vez que fui era el finde justo antes del comienzo de la cuarentena en Madrid, así que me hacía mucha ilusión volver a disfrutar de sus baños y un mensaje relajante.

Pasadas dos horas de zen total, a los dos nos apetecía seguir con el rollo tranquilo, así que nos sentamos en la Plaza Mayor para comer unos bocadillos de calamares y una ración de morcilla.

El día después se arrancó otra semana en la oficina, pero entre mis ratos en la oficina tuve también que realizar unos recados por el centro, cosa que me llevó por unas calles por las cuales no solería pasar. Una de ellas fue la zona recién renovada al este de la Puerta del Sol que se había decorado de manera muy bonita.

También pasé por la Gran Vía y unas de las calles pequeñas perpendiculares que nunca había visto. Esta diversión me llevó a encontrar unas joyas de tiendas, cosa que me animó tanto que decidí seguir pasando por el centro para ver qué tal las decoraciones en algunas de las plazas y zonas más icónicas.

Madrid sigue sorprendiéndome de vez en cuando.

Hay un árbol cónico de colores variados en cada plaza que cruzas.

Esa misma tarde Sara y yo fuimos a un sitio que había marcado en mi mapa hace un rato, un restaurante asturiano que se encuentra a tan solo diez minutos andando desde mi casa. Cenamos un cachopo delicioso y una ración de chopitos – todo acompañado, por supuesto, por unas botellas de sidra asturiana.

Esta cena señaló el inicio del puente de diciembre, que consistió en dos días festivos, días que aprovechamos al máximo. Jhosef y yo, después de una noche viendo películas en casa, visitamos otro restaurante de barrio que me parecía interesante, un local italiano con unas pintas bastante modernas.

Allí comimos como reyes, empezando con un plato de fritos italianos y luego pizza y pasta, todo lo que venía recomendado por la camarera maja que nos explicó la mitad de la carta. Subestimamos sin embargo el tamaño de las raciones, así que al final tuve que pedir una caja para llevar la mitad de mi pizza a casa.

El finde pasado volví a salir con Sara, que me llevó a tomar unas copas y picar algo por Lavapiés. Allí la cosa se nos fue algo de las manos, pero la culpa no la teníamos nosotros, es que el camarero me ponía a mí unos de los gin tonics más cargados que he tomado jamás. Nos encontramos con Jhosef, su hermana y el novio de ella, que pasaban a saludarse, y luego Sara y yo pasamos a una terraza a tomarnos una última copa antes de volvernos a casa.

Después de pasar una mañana recuperando de la resaca, bajé a la zona alrededor del río para pillar los últimos regalos. Hacía bueno pero fresco, así que me detuve un rato para probar las distintas lentes de mi nuevo móvil.

A pesar de tener que desviarme para evitar los olores fuertes que venían de un puesto de queso en un mercadillo navideño dentro del centro comercial, conseguí recoger las cosillas que me faltaban. Esto me llevó a esta semana, la última que voy a trabajar antes de la Navidad, que me emociona tanto como me agobia: ¡se ve la luz al final del túnel pero queda mucho por cerrar antes de irnos de vacaciones!

Pongo fin a esta entrada de blog con una noticia tonta pero que me ha hecho mucha ilusión: después de unos tres años y medio de vivir en España, por fin he conseguido sacar un documento de residencia en funciones en la forma de una nueva tarjeta, una TIE (Tarjeta de Identidad de Extranjero). Fui justo ayer a recoger la tarjeta, y luego celebré la ocasión con un desayuno bastante castizo: una tostada con tomate y jamón ibérico.

Pero bueno, por ahora os deseo unas felices fiestas hasta la próxima vez que paso por aquí, que ahora seguro que será desde la cuarentena obligatoria que voy a pasar en Inglaterra. Hasta entonces: ¡Feliz Navidad!

La Navidad se acerca

26.11.20 — Madrid

Nos quedan unos pocos días para estar ya en diciembre, y ya he empezado a organizar mi viaje de vuelta a Inglaterra para pasar las navidades, así intentando mantener una ilusión de normalidad y repetir mis vacaciones del año pasado. Queda claro que ahora nos encontramos en las últimas semanas de otoño por aquí, con un cielo gris constante y lluvias molestosas suponiendo un contraste brutal con las alturas de calor insufrible del verano madrileño.

Este año los reyes magos me han visitado un mes y pico temprano, sin embargo, porque me permití el lujo de comprarme un nuevo móvil que llegó hace quince días. Pagué un poco más para pillar uno con una cámara potente, así que esta entrada de blog será salpicada por una serie de fotos que he ido sacando estos días. A ver si esta cámara supone un cambio drástico como cuando llegó mi iPhone X hace tres años…

Entre los días de trabajo, durante los cuales he sacado unas cuantas fotos desde las ventanas de la oficina, Jhosef me visitó en casa para ver mi nuevo juguete y obligarme a mover mis datos al mismo. Tras una tarde de beber té, montar un spa en casa y pasar por la oficina para recoger una cosa, por fin realicé el cambio al nuevo dispositivo, y me fui para disfrutar de las actividades del finde con las tres nuevas cámaras en el bolsillo.

La semana siguiente fue tan ajetreada como siempre, trabajando duro y jugando duro. Con la incorporación de un nuevo perfil en el equipo de Erretres, aprovechamos de la oportunidad de montar una comida de equipo, y en casa me aseguraba de relajarme tras unos días largos en la oficina. Esta relajación se hace más zen todavía por las luces coloridas, a las que he añadido aún más estos días.

No hay nada más relajante que una noche en casa con la música de Lorde.

Estas tardes en la oficina conllevan sus ventajas, sin embargo, ya que en nuevo espacio se llena de una luz bonita por la tarde y ofrece unas vistas de pájaro preciosas sobre el bulevar debajo. La nueva ubicación está muy bien también para hacer planes espontáneos después del curro, cosa que me vino perfecto cuando Jhosef y yo decidimos vernos a tomar algo un viernes después del trabajo.

El otoño tiene que ser la mejor época para estar empezando con una nueva cámara.

Saliendo de la oficina aquel día, baje a la estación de bicis que se encuentra justo al lado del Parque del Oeste, que lucía magníficamente en la luz de la tarde como se ve arriba. En vez de coger una bici e ir directo para casa, llamé a Jhosef a ver si le apetecía subir a una azotea a tomarnos unas cañas y picar algo, y así se hizo el plan.

Comimos con esta vista preciosa de la Gran Vía antes de salir a la terraza exterior para sacarnos unas fotos mientras mirábamos el atardecer sobre el oeste de la cuidad. Desde aquí, convencí a Jhosef que se montase en bici conmigo de vuelta a casa, así que los dos bajamos a toda leche por las calles del sur del centro mientras el día se volvió en noche.

Arranqué el finde con una mañana de decorar el piso para las navidades. Alineado con mi filosofía minimalista, opté intentar decorar el piso entero con lo mínimo, decorando las plantas existentes con luces y decoraciones que compré el año pasado.

Estoy bastante contento con mis árboles de navidad, aunque no son pinos como deberían de ser.

Para aprovechar de este nuevo ambiente en casa, dije a Sara y Jhosef que se acercasen para pasar la tarde, y al final llamamos a Kevin para ponernos todos al día. Sara, Kevin y yo solíamos salir juntos en mi año final de estudios en la Universidad de Leeds, donde los dos estudiaban su Erasmus. Desde entonces he pasado muchas noches con los dos en Asturias, eso antes de la salida de Kevin de España para los Estados Unidos hace unos dos años ya.

El día después – y aprovechando de haber convertido a Jhosef en un fan de las bicis – insistí que diéramos una vuelta en bici por las sendas ciclables de las orillas del río, una actividad que ayudó a mantenerme cuerdo durante la época inmediatamente después de la cuarentena. Una vez conseguidas dos bicicletas que no hacían ruidos extraños ni agitaban al ir algo rápido, pasamos la tarde pasando por el parque Madrid Río, acabando el viaje en un restaurante peruano que nos gusta mucho a los dos.

Una vez devorado medio pollo asado y un montón de patatas, los dos subimos por la Gran Vía para cogernos otra bici y volver a casa. Al llegar en mi piso cogí mi portátil y me puse a hacer unas cosillas que había olvidado hacer durante el resto del finde – tomar con Sara y salir con Jhosef me había distraído mucho – antes de acostarme temprano para prepararme por la semana por venir.

Ahora mismo ando disfrutando de un par de días que he cogido de vacaciones para convertir este finde en unas mini vacaciones de cuatro días, pero a pesar de eso los tres días que he trabajado han sido tan llenos de acción como siempre. Esto se hizo más leve por una noche bonita que pasamos en la casa de Hugo, donde nos preparó un plato delicioso de enchiladas suizas a mí y a unos amigos más. ¡Las tomamos acompañadas por un licor ruso muy fuerte que había llevado su novio!

Así se concluye esta vista general de estas últimas semanas de quedadas y salidas por Madrid. Como comenté, espero pasar tanto la Navidad como Nochevieja en Inglaterra con mi familia, pero en estos tiempos raros vamos a tener que ver que tal. Pase lo que pase, mi idea es publicar otra entrada aquí en mi blog antes de finales de Diciembre, así que volveré en breves…

Paseos y festines

10.11.20 — Madrid

Otros quince días han pasado y mucho ha acontecido, tanto en mi vida personal como en todo el mundo. Desde la mudanza a la nueva oficina al final esperado de la era de Trump, han sido un par de semanas ajetreadas que han pasado volando otra vez, ¡así que me toca poneros al día!

Como mencioné, la mudanza ha marcado los primeros días en la nueva oficina de Erretres, que ha supuesto una mezcla de trabajo manteniendo la distancia social, videollamadas desde todos los rincones de cada sala y bastante tiempo pasado intentando localizar los platos grandes en la nueva cocina. Con dos nuevas incorporaciones en el equipo, también he tenido la oportunidad para socializar, comiendo en la oficina y también en los restaurantes que la rodean.

Además de estos nuevos restaurantes, la nueva ubicación también ofrece unos cuantos beneficios más, uno de mis favoritos siendo la posibilidad de coger una bici de BiciMad (la red de bicis de Madrid) de la estación que se encuentra al lado. El paseo a la estación también me lleva a la entrada del Parque del Oeste, que ofrece vistas preciosas sobre el oeste de la cuidad.

El finde pasado consistió en un puente de tres días gracias a la celebración del Día de todos los Santos que luego dio paso a Halloween. Para celebrar esta fiesta estadounidense este año nos tuvimos que poner creativos, así que Danni, Abi y yo revivimos un concepto que creamos durante la cuarentena: ¡un quiz de disfraces virtual! Una vez más nos conectamos a la videollamada totalmente disfrazados, ¡y el resultado fue tan gracioso como la última vez!

Después de acabar en último lugar en el quiz, pasé el domingo siguiente pasando por el centro de la cuidad en bici. Mi ruta me llevó al norte de la cuidad y a la tienda británica para comprar más Vimto, una bebida de frutas que casi se me había gastado. ¡Desastre evitado!

Como comenté, el lunes siguiente fue festivo así que pensé descansar, pero Sara no me iba a dejar, y me sacó de la casa y a un barrio en el norte para comer. Tras reunirme con ella fuera de la sede enorme de las fuerzas áreas, vagamos por las calles de un barrio que nunca había visitado, y acabamos tomándonos un vermú con unos rollitos de primavera y unos huevos rotos con pollo y cebolla caramelizada en una terraza por allí.

Me hubiera acercado más si no fuera por los avisos pegados por toda la reja.

Tras unos vermús con Sara, que naturalmente se convirtieron en una tarde entera de picar y beber, empezó la semana laboral. Fue una semana ajetreada para el equipo, pero hizo que el viernes sentase mucho mejor y nos llevó a otro finde de tres días.

Arranqué el puente con una cena con Jhosef, su hermana y el novio de ella el viernes por la noche. Los cuatro acabamos en un restaurante en Chueca que habíamos visitado Jhosef y yo hace unos meses, y allí nos hinchamos de una tortilla de patatas llena de gambas al ajillo y un plato de morcilla con pimientos y huevos de codorniz.

Daba gusto ver que el neón de Schweppes de la Gran Vía había vuelto.

El sábado siguiente fue un día bastante tranquilo, y aproveché para hacer la compra semanal y realizar una limpieza profunda del piso – un par de tareas mundanas que en realidad me gustan bastante. Una vuelta por mi Mercadona local siempre da gusto ¡y no me importa nada pasar un rato limpiando mi ducha si lo puedo hacer mientras escucho Lorde a todo volumen!

El domingo fue un día mucho más animado, sin embargo, ya que había quedado en poner una comida en mi casa. Al principio solo había invitado a Sara, que dijo que llevaría una botella de vermú, pero al ver la cantidad de comida que había preparado ¡decidí que mejor invitar a Jhosef también!

El problema del exceso de comida no se resolvió al final, ya que Jhosef llevó una lasaña deliciosa que compartimos entre los tres junto con toda la comida que sale en la foto de arriba. Después de un buen rato hablando y picando en el festín, el vermú empezó a tener su efecto, y acabamos cantando una lista de Spotify mía de temazos españoles de los 70 y 80.

Cuando Jhosef se tuvo que ir, Sara y yo encendimos las luces de color y pasamos un rato gastando nuestra energía al bailar las canciones míticas de los Vengaboys, lo que nos recordaba de las noches que pasamos en Leeds bailando semejantes temazos con nuestro amigo Kevin. Al acabar mi playlist de canciones de mi infancia, los dos acabamos tumbados en el sofa, zampando las sobras de comida y viendo un par de capítulos de Derry Girls.

Luego había pensado en pasar el lunes avanzando el diseño de mi nueva web y escribiendo (y traduciendo) esta entrada de blog, pero al final me vi obligado a pasar por IKEA para comprarme una lámpara de escritorio y gastar cada vez más pasta en llenar mi piso de plantas. Dicha travesura se logró, así que ahora mi escritorio se ve completo ¡y he dado la bienvenida a ocho nuevas adiciones a mi familia de plantas!

Así concluyo una vez más otra actualización sobre las tonterías de los últimos quince días, y estoy seguro que habrá muchas más ahora que vamos contando los días hasta Navidad. Sigo esperando volver a Inglaterra para pasar las fechas con mi familia, pero con la entrada de Inglaterra en una segunda cuarentena, tengo que ir mirando la situación de un día al otro.

No poder asistir a ninguna celebración de Bonfire Night (una celebración británica en la que montamos hogueras enormes y lanzamos fuegos artificiales por todos lados) me dejó un poco de bajón, ya que tengo buenos recuerdos de acercarme a multiples hogueras tanto con mi familia como con mis amigos en Leeds. También la veo como la única fiesta cien por cien británica que se celebra que no tiene nada que ver con las fechas claves de la monarquía actual. Pero bueno, como bien dijo mi padre: ¡tendremos que duplicar el tamaño de las hogueras el año que viene!

Para concluir: Halloween se acabó, Bonfire Night se pasó sin celebrarse y Trump se va de nuestras vidas. Con su salida de la Casa Blanca y lo poco que queda para Navidades, las cosas al parecer ya van mejorando poco a poco. Aunque tengo que reconocer que he tenido bastante suerte comparada con muchos, ¡creo que ya andamos deseando todos que este año llegue a su fin ya!

El otoño madrileño

25.10.20 — Madrid

Me niego a aceptar que la última vez que publiqué en este blog fue hace solo dos semanas, ya que parece que he hecho tanto en los últimos quince días ¡que podría ser ya el final del año! Sea una visita rápida a la oficina o un paseo por el centro, he aprovechado al máximo de estos últimos días de buen tiempo antes de la llegada del frío invernal.

Un evento que ha dominado mi tiempo recientemente ha sida la mudanza que estamos realizando en Erretres a nuestro nuevo espacio. Esta vez volvemos al centro, con una nueva oficina que se encuentra en Argüelles en el norte de la cuidad.

Para prepararme para la mudanza, fui por última vez a la oficina anterior para recoger mis cosas y organizar mi escritorio, y también para llevar mi iMac a casa. Eso lo hice porque quisiera comprarme un monitor pero no sabía qué tamaño pillar, así que me fui con el iMac de 27 pulgadas guardado en una bolsa de IKEA que había encontrado en un armario, con la intención de ver cómo quedaría una pantalla de ese tamaño en mi casa. Debe haber parecido super extraño cuando salí con un ordenador enrome – enrollado en una toalla y guardado en una bolsa de plástico – y lo subí a un taxi al salir de un chalet grande en las afueras de Madrid.

Después de elegir el tamaño de pantalla que quería y pedir un monitor de LG, tocaba celebrar la incorporación de Jhosef en su nuevo trabajo. Subimos al centro para que se comprase un nuevo traje y luego fuimos a Takos para compartir un plato enorme de tacos con horchata.

La próxima salida fue con Sara, que me llevó a un italiano fabuloso cerca de su casa – que se encuentra también en Argüelles – donde cenamos una pizza deliciosa preparada en un horno de leña. Luego pasamos por su casa para conocer a sus compañeros de piso y tomar una buena cantidad de vermú, lo cual me dejó con la cabeza un poco pesada el día después…

Dicha resaca no podía detenerme, sin embargo, ya que tenía que preparar un poste. Había quedado con un par de compañeras para comer en la casa de una de ellas, que había preparado una comida enorme de cocido. A mí me tocó traer el postre, ¡así que preparé una cantidad bestial de torrijas!

Una vez hechas las torrijas, salí para disfrutar de una cocida riquísima acompañada por unas copas de vino tinto. Pasamos un buen rato hablando, pasando la tarde picando una selección de quesos y tomándonos un gintonic.

Una vez de vuelta a mi piso, e instalada la nueva pantalla, empecé la siguiente semana laboral con mi nuevo escritorio configurado. ¡Me ha dejado con el cuello mejor y ha facilitado mucho mi trabajo!

Después de pasar un sábado jugando con este nuevo sistema, decidí salir de mi piso y caminar por la cuidad para explorar antes de la llegada del invierno. Este paseo me llevó al barrio de las letras, donde tomé un café y un trocito de tarta antes de explorar una serie de tiendas independientes que se encuentran por allí.

Después de mi vuelta solitaria, volví al centro y al barrio de Chueca para tomar un cóctel con Hugo y Sergei. Mientras buscaba unas bombillas antiguas para empezar una colección personal aquí en España (es una obsesión mía), encontré unas tiendas de interiorismo que nunca había visto, y al final logré encontrar unas incandescentes coloridas.

Pasear por la zona norte de Chueca me llevó a unas tiendas interesantes.

El finde terminó con una noche dominguera pasada en Retiro, el parque más mítico de Madrid. Jhosef y yo subimos al sitio idílico en autobús, y al llegar dimos una vuelta por el lago, pasamos por el Palacio de Cristal y caminamos por sus otras zonas bonitas. Después del atardecer, salimos para casa, pasando por una churrería para merendar unas porras frescas con chocolate – ¡riquísimas!

Jhosef el churrero.

La seguinte semana empezó con una visita a Argüelles para mi primer día trabajando en la nueva oficina. El nuevo espacio es muy agradable, con sus balcones sobre la calle debajo y una plétora de salas espaciosas para trabajar. A pesar de estar solo en una sala debido al aforo limitado, me gustó estar en otro entorno, y salir a comer con mis compañeros supuso una vuelta a algún tipo de normalidad.

No volvemos a la oficina al 100% todavía, sin embargo, así que seguiré trabajando desde casa durante un buen rato todavía. Para no perder el gusto que da salir de la casa, he pasado las mañanas y tardes dando vueltas por mi barrio, sacando unas fotos en la luz mañanera o del atardecer.

Este finde se ha arrancado con un sábado ajetreado. Subí al mercado de Chamberí con Jhosef, Sara y mi compañera Blanca. Allí habíamos quedado con otro compañero, Jesús, que es dueño de una hamburguesería en el mercado. Sara y yo habíamos oído hablar del sitio, El Toril Gourmet, y no nos decepcionó nada – ¡disfrutamos unos de los mejores tequeños y hamburguesas en Madrid!

Sara, Jhosef y yo bajamos luego por las calles de Madrid, tomando unas copas en una terraza en Madrid. Luego llevé a los dos a una tienda por que me quería comprar una bata, y después nos fuimos todos a casa para pasar una noche tranquila en casa.

Ahora ando en casa en mi bata esponjosa y es hora de concluir esta entrada de blog. Espero tener noticias durante estas siguientes semanas, ¡ahora que tenemos dos puentes bien merecidos en noviembre!