El carrete de Tenerife

04.10.19 — Tenerife

Hace unos meses ya que visité a Cami y su familia en Tenerife, pero la entrada de post de hoy da seguimiento a aquella entrada, ¡aunque sea con retraso!

Una mañana durante dicha visita, fui a la costa con Cami y su madre para compartir un desayuno rico en un sitio local. En la última entrada, lamenté de haber dejado mi móvil en casa y la falta de fotos como consecuencia. También mencioné, sin embargo, que no era cien por cien verdad, porque había sacado unas fotos en mi cámara manual con la esperanza de llevarlas para que las revelasen.

Lo más probable es que ya lo hayas adivinado por el título de esta entrada de blog, pero al fin recordé dejar un par de carretes para que se revelasen. Luego recibí un correo electrónico hace un par de días con las fotos recaladas adjuntadas, ¡así que me hace mucha ilusión poder compartirlas con vosotros hoy!

Me and Cami's mum at the breakfast table.
Cami and her mum at the breakfast table.

Como ves, el desayuno era precioso y la compañía impecable – los tres lo pasamos fenomenal, charlando y riéndonos bajo el sol matutino. Lo que no se ve es que la comida estuvo tan rica como se veía, y tuvimos la suerte de comerla con vistas costeras impresionantes, de las cuales logré sacar una foto.

Looking out over the Tenerife coast.

También habían unas fotos de Cami y yo que se sacaron en la cosa, y he dejado dos de ellas abajo. La típica foto turística de mí entre letras enormes debe haber sido la última del carrete, sin embargo, porque está el lado izquierdo descolorado y cortado.

Me and Cami on the Tenerife coast.
I stand in between the letters spelling out the name of the town on the Tenerife coast.

Al sacar unas fotos durante la barbacoa deliciosa, entonces, supe que tuve que sacar las fotos más que una vez, ya que las primeras fotos de un nuevo rollo suelen salir un poco raras. Menos mal que lo hice, porque cuando vi la filtración de luz y la disalineación de las primeras fotos, ¡me quedé pensando que no habría ni una foto usable en la pila!

A group photo is ruined by light leakage.
A group photo is ruined by misalignment of the film in the camera.

A pesar de que a mí los errores de las primeras imágenes me parecen muy bonitos, también moló descubrir que por lo menos había una foto “normal” de la cena – ¡una pena que la tomó Cami y por eso no sale!

Cami's parents, Sam and I sit at the BBQ table.

Logramos sacar otra foto después de comer, no obstante, y esta vez ¡hasta Luke (el perro de Cami y Samuel) sale con los tres! Lo de mis ojos es una pena – no sé si el sol me cegaba o si parpadeé en el momento inoportuno…

Sam, myself, Luke and Cami in the family garden.

Las demás fotos son del viaje por Teide, el volcán que domina la isla. El primer par de imágenes son de una parada que efectuamos a medios de la subida por la montaña, cuando paramos para estirar un poco y mirar sobre la costa y el pueblo de donde habíamos venido.

Looking over the coast of Tenerife.
Cami along the side of a road on Tenerife's Teide volcano.

Las próximas forman una serie de fotos que saqué cerca de la cima, en las que salen un rango de paisajes extraños y texturas lunares. Creo que estas fotos tienen una pinta mística por los tonos calientes de la película, la filtración de luz y el ruido de la cámara.

A lunar-like surface on the tip of Teide on Tenerife.
A lunar-like surface and blue sky on the tip of Teide on Tenerife.
A lunar-like surface on the tip of Teide on Tenerife.

Con la ultima foto, es verdad que he dejado lo mejor para el final. Esta foto no es muy distinta a una parecida que saqué en mi móvil y compartí en la entrada de blog inicial, pero el look distinto que le dota la cámara manual hace que tenga otro aire.

La foto representa el momento del descenso de vuelta a casa en el cual nos dimos cuenta de que una capa de nubes se había formado debajo de nosotros, haciendo que las cimas de las montañas vecinas parecieran islas pequeñas en un mar de nubes. Todo esto sin hablar del degradado en el fondo creado por la puesta de sol multicolor.

Vuelvo a pedir que tomaseis un momento para echar un ojo a los detalles de la foto, porque representa un momento en el cual nos encontramos por mera suerte, y uno que dudo que lo volviera a vivir en el futuro…

A sunset over the layer of clouds, taken from the side of the Teide volcano in Tenerife.

Dicho todo eso, concluyo diciendo que espero no haberos aburrido con esta recapitulación de mi viaje a Tenerife. Soy muy fan de la fotografía análoga, y espero haber compartido la alegría de recibir un sobre de fotos cuando no sé qué va a salir en ellas. Tengo la memoria fatal, por lo cual siempre me es una sorpresa abrir ese sobre, una de las sorpresas felices de esta vida.

En breve volveré a poneros al día con las noticias de mi día a día, pero hasta aquel momento, asegúrate de rellenar el cuestionario si no lo has hecho todavía. Ya he revivido unas respuestas muy interesante, y por eso doy las gracias a todos los que habéis respondido, pero me gustaría ver un rango de opiniones. ¡Cuanto más, mejor!

¿Qué opinas tú?

18.09.19 — Madrid

Hoy no vengo para hablaros de mi vida, ¡sino para pedir que me habléis a mí!

Llevo seis años ya actualizando mi blog (en inglés, por lo menos), y durante ese tiempo he tenido la suerte de recibir unos comentarios bonitos sobre él. Recientemente, sin embargo, he estado pensando en maneras de hacer el contenido más interesante y variado, por lo cual me interesa mucho ir que vosotros, los lectores, opináis.

Ahora voy directamente al grano: pido, por favor, que tú rellenes este cuestionario. No deberías tardar más que un par de minutos, pero me ayudará mucho al seguir actualizando mi blog durante los próximos seis años. ¡Gracias por adelantado!

Un viaje más a Murcia

14.09.19 — Murcia

Parece que fue ayer la última vez que bajé a Murcia a ver a mis padres, pero la entrada de blog sobre aquel viaje me recuerda que visité la region hace solo dos meses. Esta vez me quedé allí cuatro días, dos más que lo usual, ¡y me encantó la oportunidad de relajarme y ponerme al día con mis padres!

Tras salir del trabajo el viernes pasado, empecé con la rutina conocida de coger el tren en Atocha y bajar a Murcia. Me reuní con mis padres en la estación y desde allí fuimos al piso de mi tía. Llegamos sobre la medianoche, por lo cual era demasiado tarde como para ponernos a buscar restaurante, así que cenamos unos bocadillos que había preparado en Madrid.

El sábado por la mañana lo pasamos vagueando por el apartamento, y luego fuimos a la costa del Mar Menor. Comimos en un sitio donde habíamos estado previamente en nuestra última visita y que le gustaba a mi madre. Luego dimos un paseo por la playa y paramos a tomar algo con vistas al mar. 

Three faded white shutters on a sun-bleached house.
Palm trees and sun-bleached houses on the Murcian coast.

Después, y con unos ingredientes que habíamos cogido durante el viaje de vuelta, pasé la tarde preparando una receta que siempre gusta: quesadillas de pollo con ensalada de pico de gallo y yogur natural. No obstante, la cena se amargó cuando vimos que el pronóstico fue que el tiempo nos amenazaba con la cancelación de la excursión que teníamos planificada para el día siguiente – ¡como si no hubiera yo aguantado suficiente lluvia en Madrid!

Las nubes tormentosas empezaron a apartarse al avanzar la mañana y dejaron pasar los rayos de sol – ¡y con él la esperanza de que la excursión podría ocurrir! Al final tuvimos suerte, y fuimos al pueblo costero de Cabo de Palos.

La última vez que visité su costa fue con mi tía en enero de 2018, sin embargo para mis padres era su primera visita. Para enseñarles un poco el pueblo, paseamos por el puerto y dimos una vuelta por el paseo marítimo y sus restaurantes. Después los llevé a un bar en un callejón pequeño para que probaran la cocina local.

A row of blue boats in a harbour.
A handwritten sign on the side of a building.
The sea is seen between two houses, which is all seen through a portal window.

Después de comer, bajamos por otro callejón estrecho entre unas casas, y nos encontramos en a otro paseo marítimo que va hasta el faro en la punta del cabo. Fuimos subiendo a nuestro ritmo, pero aún así el calor nos atacaba, por lo cual el paseo terminó en un bar callejero para tomar unas cervezas y un café.

A rock just out of the sea.

Alguien decidió realizar un ajuste de muy buen gusto a esta señal.

A sign warning of the risk of falling off a cliff.

Con las energías recargadas, continuamos hacía el otro lado del pueblo, disfrutando las vistas del mar y mirando las cuevas y casas antiguas al caminar. Mientras bajábamos, las nubes empezaron a volver, así que pensamos que era mejor volver al coche para estar en el piso cuando para cuando empezase a caer.

Red shutters and yellow walls.
A colourful rock juts out into the sea.
A sea-bleached blue house.
An abandoned garden with pink chairs.

Cenando unos espaguetis que preparé, conversamos de los planes para los dos días siguientes. El lunes era mi último día entero en Murcia, por lo tanto decidimos que íbamos a cenar fuera para celebrar mi última noche, pero quedaba la cuestión de qué haríamos durante el día.

La respuesta fue bastante obvia: ¡unos baños de barro!

Me bañé en dichos baños en San Pedro del Pinatar la última vez hace un año ya, pero esa vez no logré sacar ni una foto de la experiencia. Esta vez, sin embargo, y mientras me cubría con una capa gruesa el barro sulfúrico apestoso, ¡estaba mi madre para sacarme unas fotos!

Me, covered in mud.

Tras quitarme el barro a través de un baño rápido en el mar, los tres fuimos a una terraza en la playa para tomarnos un par de cervezas en el sol. Allí pasamos unas horas de la tarde, y luego volvimos al coche con un pan en la mano y nuestra piel realmente brillando.

Una vez en casa comimos, echamos una siesta y pasamos un rato por el piso y la piscina. Luego nos subimos al coche y fuimos a un restaurante italiano local para cenar. No había estado antes, pero me sorprendió lo majos que eran los camareros y la calidad de la comida. Cené un plato de solomillo y champiñones en una salsa cremosa, ¡y estuvo delicioso!

A block of apartments is lit up by the warm evening sunlight.
A blue and pink sunset is silhouetted by a tree and a block of apartments.

Luego llegó el martes, siendo mi último día en Murcia. Optando por otro día relajado, pasamos la mañana en la costa y luego fuimos a otro pueblo pequeño para comer.

A jetty is seen in the sea, with mountains in the background.

El restaurante al que fuimos era el mismo sitio en el cual comí la última vez justo antes de volver a Madrid – ¡se está convirtiendo en una costumbre familiar! Igual que la última vez, nos hinchamos comiendo plato tras plato de comida deliciosa, ¡después de los cuales tuvimos que tumbarnos una hora para hacer la digestión!

Poco después, sin embargo, me tocó hacer la mochila, ducharme y volverme a la estación de tren. Después de estar atascados detrás de un tractor en el camino, no nos quedó mucho tiempo al llegar, así que tuve que despedirme rápido de mis padres. ¡Esos cuatro días pasaron en cuatro minutos!

Estoy seguro de que volveré a Murcia dentro de poco, a los principios del año que viene como tarde. Antes de eso, sin embargo, tengo un viaje rápido a Inglaterra en noviembre, y muchas cosas que hacer aquí en Madrid…

Tormentas veraniegas

08.09.19 — Madrid

Desde volver de Valencia, he estado con la rutina diaria de trabajo, casa y terraceo. Dicha rutina se ha interrumpido unas veces, sin embargo, ¡tanto por yo como por el clima otoñal que me ha afectado todos los planes!

Hace un par de semanas, Bogar y yo fuimos al cine porque nos interesaba ver la nueva versión de uno de los clásicos de Disney: El Rey León. Debo admitir que me gustó bastante la película, a pesar de no ser nada novela: es básicamente la misma película pero con “acción real” (spoiler obvio: es todo CGI). Lo destacado para mi era la interpretación de Timbón por Billy Eichner – ese personaje solo hizo que valiese la pena ver la película.

Interesantemente, el cine pequeño en el cual vimos la película fue de los edificios bonitos que vi la primera vez que visité Madrid. Me acuerdo de imaginarme cómo sería el interior, y ahora que lo he visto, ¡debo decir que no parece nada a lo que me imaginaba! Además de ser mucho más grande de lo que se espera, el interior es muy moderno, ¡y por suerte dispone de aire acondicionado! 

The yellow facade of "Cine Ideal" in Madrid.

Otra tarde me fui a ponerme al día con un amigo que no había visto durante bastante, lo cual supuso unas copas en una terraza. Después fui de compras en el Mercadona, y vi una puesta del sol bonita mientras volvía a casa con un pollo entero en la mochila.

Glasses on an outdoor terrace table.
A low sun casts long shadows and illuminates the street in a warm glow.

Dicho pollo no se mencionó por nada, sin embargo: ¡ha sido uno de los mayores dramas de la semana! Había visto que comprar el pollo entero renta más que comprar bandejas de piezas, y mi amigo Leo (un cocinero) me dio trucos de como asarlo bien, así que me llevé uno a casa y así empezó el desastre.

No sé cómo logré dejar carne, huesos y caldo por todos lados, pero mi piso parecía un campo de batalla después de tan solo cinco minutos de intentar cortarlo. El resultado ha valido la pena, sin embargo, porque ya tengo una montaña de pollo delicioso guardado en la nevera. El problema ahora será comerlo todo antes del viernes…

Tiene que comerse todo antes del viernes porque voy directamente del trabajo a Murcia, en donde estaré reunido con mis padres durante unas vacaciones breves de cuatro días. Os cuento más sobre eso luego, sin embargo, porque me queda una semana en la oficina con jornada no intensiva por trabajar. Por lo menos, el horror del cambio de horario se hizo más agradable por una bonita salida del sol que vi mientras esperaba mi tren por la mañana…

A pink, purple, and orange sunrise over the train lines of a station.

Que no te engañe el clima, sin embargo, porque recientemente no ha hecho el mejor tiempo. La semana pasada he tenido que aguantar la tristeza de un concierto cancelado de Rodrigo Cuevas, un viaje a IKEA también abandonado, y una visita a une exhibición de la cual salí para que me dase la bienvenida una tormenta.

La llueva nos dejaba en paz durante en día laboral pero atacaba por las noches.

Droplets of rain on a window.

Aún así me disfruté mucho en dicha exhibición, la cual trató de un asunto bastante raro: era una colección de biblias. Quienes me conozcáis sabréis que la religión me interesa cero, pero lo interesante fue que eran de la colección de un hombre que llevó años intentando conseguir una copia de la Biblia en todos los idiomas escritos del mundo.

Engraved text on the facade of a building in Madrid.
Pages of a bible in the Bhutanese Dzongkha script.

Ya que aprecio mucho los idiomas, la comunicación visual y los sistemas de escritura, me fascinó ver una variedad tan grande de idiomas y alfabetos en un solo sitio. Desde el alfabeto latino que usamos nosotros hasta el alfabeto Dzongkha de Bután, pasé un bueno rato inspeccionando cada sistema y exposición.

Incluso había unas biblias que me llamaron la atención por otras razones. La exposición final mostraba unas biblias ilustradas de dibujos japoneses, Biblias de Braille, la Biblia interpretada en lengua de signos y incluso una Biblia ilustrada con pantallazos de Minecraft. Otra era escrito en coreano pero tenía la portada en blanco, lo cual hizo que fuera bastante obvio saber de donde había venido: Corea del Norte.

A bible with a blank cover and Korean text.

Así más o menos he contado lo que ha pasado estas semanas aquí en Madrid, lo cual acabará con una tarde de tacos con mi amigo Bogar y mi tren a Murcia mañana. Una vez de vuelta a Madrid, volveré con más noticias, pero hasta entonces voy a intentar desconectar y relajarme durante unos días.

Iluminando Valencia

31.08.19 — Caudete

Según mencioné mil veces en mi última entrada de blog, uno de los mejores momentos de mi viaje a Valencia fue la segunda noche que pasé con mi amigo Roberto, ¡durante la cual instalamos y jugamos con muchas guirnaldas! Montamos el espectáculo en el patio de la casa de sus abuelos, y me aseguré de sacar muchas fotos – ¡preparaos para una entrada bastante visual!

Previamente hablé de que a Roberto también le fascina la iluminación desde pequeño, por lo cual él también ha reunido una collection inmensa de luces con el paso de los años. A pesar de la semejanza entre su pasión y la mía, los dos tenemos un enfoque un poco distinto: siempre me ha intrigado el acto de diseñar el ‘espectáculo’, y por eso he coleccionado un rango de luces de teatro/disco, mientras que a Roberto le interesa más las guirnaldas navideñas y el lado técnico de todo.

Eso significa que, para empezar las actividades de la noche, me esperó algo muy emocionante: ¡cajas y cajas de bombillas! Algunas eran muy antiguas y sin duda muy raras, y casi no pude contener mi emoción al asumir el trabajo de abrir las cajas, probar las bombillas y organizarlas para ser usadas.

Four rows of lightbulbs atop a table are sorted into their respective colours: green, yellow, red, and blue.
A box of lightbulbs of various colours.

Esta caja de bombillas multicolores espléndidas me emocionó bastante.

A vintage box of lightbulbs.

Mientas pasé el rato alegremente probando las bombillas en un rincón, Roberto montó los últimos alambres que luego usaríamos para colgar las guirnaldas, y luego nos pusimos a instalar el sistema que había creado. Esto consistía en un par de guirnaldas que eran muy estándares a primera vista, pero había un diferencia: un atenuador de luz en medio de cada una.

Me encantaría explorar los detalles técnicos de cómo funcionaba la cosa, pero en esta entrada de blog voy a resumir diciendo que pudimos controlar cada cuarta bombilla. Eso nos dejaba utilizar cuatro colores de bombilla y controlar cada color individualmente en la guirnalda, algo que hicimos a través de un sistema de DMX.

A blue lightbulb sits against an old plaster wall.

Unas de las guirnaldas habían venido de los EEUU.

Una vez montadas las luces y conectado todo, freímos un poco de chorizo y patata que habíamos comprado, inventándonos el plato en el acto. Cenamos mientras esperamos que el cielo se oscureciese, disfrutando de unas canciones y una copa de vino mientras se puso el sol.

A frying pan full of chorizo and potato.
A green lightbulb.
A red lightbulb.

La noche se volvió interesante una vez llegada la oscuridad total, con tan solo la luz de la luna que iluminó parte del patio cuando se apagaron todas las luces. Fue en ese momento que pudimos apreciar los frutos de la esfuerza que habíamos hecho – bueno, después de un problema con los transformadores que usamos para alimentar las bombillas estadounidenses de 110 voltios (en Europa usamos 240 voltios).

A patio at night illuminated by a web of multicoloured string lights which decorate the walls.

La red de luces iluminaron los restos de nuestra cena.

A web of lights on a wall sits behind a table littered with bottles and leftover food.
A string of red, green, yellow, and blue lights runs diagonally up a wall.
A red lightbulb against an old plaster wall and above an open doorway.
An old frosted-white lightbulb with cracks and holes appearing in the white paint used to create the frosted effect.

Los que me conocéis bien sabréis, después de ver las fotos presentadas hasta ahora, que yo estuve en mi elemento. Los que no me conozcáis tan personalmente, creedme cuando digo que sueño en hacer esto durante todos los días del resto de mi vida, ¡da igual lo extraño y nicho que sea!

Quedan muchas fotos más por ver, sin embargo, así que continuemos. Verás en la foto de abajo que también instalamos un par de focos de LED en el sistema, los cuales están ubicados en frente del hueco negro que es la puerta de acceso al desván que exploré en mi última entrada de blog.

The corner of the patio decorated with lights.

Una foto sacada mirando hacía el desván, otra foto sacada mirando desde el desván.

Looking down on the illuminated patio from above.
My silhouette showing the halo effect of having three colours of light (red, green, and blue) projected from slightly different angles.
A translucent green bulb is illuminated by a purple light.
A speaker on a chair, with walls full of fairy lights in the background.

Al seguir adelante la noche, Roberto fue a ducharse, así que tuve media hora para jugar con las luces a solos. Me senté detrás de la mesa de control, puse unas canciones atmosféricas y empece mi actividad favorita: el diseño de iluminación. Esto consistió en mezclar colores para crear ambientes, hacer que las bombillas ‘bailasen’ con la música y tonterías como hacer que todas las luces parpadeasen todo a la vez. Fue maravilloso.

A panoramic shot of the patio decorated with lights.

No puedo enfatizar suficientemente lo bonito que fue estar con buena compañía, desconectado del mundo y rodeado por luces.

A closeup of an orange bulb, with various out-of-focus multicolour lights in the background.

No puedo enfatizar suficientemente lo bonito que fue estar con buena compañía, desconectado del mundo y rodeado por luces. La noche, junto con las otras tonterías que hicimos durante mi estancia corta en Valencia y Caudete de las Fuentes, crearon unas vacaciones perfectas para contemplar y relajarse.

Una vez más, entonces, tengo que dar las gracias a Roberto y su familia por ser tan generosos como para dejar que me quedase en su piso y casa familiar. Habíamos hablado de reunirnos en Valencia para hacer esto durante mucho tiempo, pero realmente estar en la mitad de la nada y volver a conectar con una pasión de mi infancia hizo que los cuatro días fuesen más divertidos que lo que me podía imaginar.

Dicho eso, espero que os hayan gustado las fotos, y tengo ganas de volver pronto para poneros al días con más noticias de otro verano loco de mi vida ocupada – ¡hasta luego!