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Tenerife

19.06.19 — Tenerife

Como mencioné en la entrada anterior, el siguiente capítulo en mi serie de findes súper ajetreados fue un viaje a Tenerife para pasar unos días con mi amiga Camila y su familia. Técnicamente he estado en Tenerife una vez, pero tenía dos años en esos momentos, por lo cual no tengo ninguna recolección.

El viaje empezó el sábado por la mañana cuando cogí un tren al Terminal 4 del aeropuerto de Madrid. Este terminal se conoce por su diseño colorido, pero no tuve la oportunidad de sacarle ninguna foto buena por haberme perdido mientras buscaba mi puerta. Os dejo la única que logre sacar…

The departure lounge of Madrid Airport's Terminal 4.

El vuelo duró más que esperaba – siendo un europeo, me parecía extraño poder volar dos horas y media y aterrizar en el mismo país – pero me cerré los ojos y pronto me encontré en la sala de llegadas en Tenerife. Estuvo ahí Cami que me dio la bienvenida a la isla, y luego me condujo al sur de Tenerife y a la casa de sus padres. 

Tras conocer a su familia y una bienvenida ruidosa de su perro Luke, salimos a comer en un sitio local. Allí disfrutamos una comida riquísima en la cual probamos un rango de platos locales, uno de mis favoritos siendo un plato llamado “patatas arrugadas” con un cereal en polvo que se llama “gofio”. Tenía un sabor único que no puedo describir, ¡pero estuvo rico!

A plate of patatas arrugadas.

También tengo que alabar el vino que nos sirvieron, el cual fue uno de los más frescos y afrutado que he probado jamás. Me preguntaba si fue un vino único a la isla, pero Cami me informó que es un vino casero del restaurante. Tendrá que enviarme una botella en algún momento…

Bueno, después de la comida rica volvimos a reunirnos con Sam, el novio de Cami, que llevo mucho sin verle. Una vez reunidos, fuimos a la playa, pasando por un hotel elegante…

Me encanta caminar por hoteles que nunca podré permitirme.

A pink hotel surrounded by palm trees.

Tras un descenso peligroso por unas escaleras irregulares, un viaje que no fue ayudado por las sandalias que me había puesto, llegamos a la arena y pasamos unas horas de relax. Una vez cansados de bañarnos en el mar y tomar el sol, Sam cortésmente subió a coger el coche para recogernos a Cami y yo directamente de la playa.

Desde allí, bajamos más por la costa y a una heladería que les gusta a Cami y Sam. La compañía y las vistas fueron espectaculares, pero lo que me emocionó más que nada fue encontrar en la carta una cosa que llevo años sin comer: spaghetti eis (helado con forma de espaguetis).

A view over to the sea from an ice cream bar.
A bowl of spaghetti ice.

Helado de vainilla con forma de espaguetis, coco rallado, crema montada y salsa de fresa.

Once we were peckish, we headed to yet another coastal spot and tucked into a lovely meal of Lebanese food, with some of the most stellar hummus I have ever tried. The plan afterwards involved going for some drinks along with the rest of the British tourists, but now that we’re all boring old women, we decided to head home instead!

Una vez teníamos hambre, fuimos a otro sitio en la costa para cenar comida libanesa, y un plato del mejor humus que he comido jamás. El plan era salir a tomar con los demás turistas británicos, pero ya que somos unas viejas, ¡decidimos volver a casa!

La mañana siguiente sacamos a Luke, el perro de Cami. Durante este camino saqué unas fotos de la bonita zona alrededor de su casa.

Small palms line a road with the sky in the background.
A yellow wall looking up to the sky.

Tras dejar a Luke en casa y cuando empezamos a pasar hambre, Cami, su madre y yo salimos a desayunar justos. Fuimos a un pueblo costero y pedimos un desayuno compartido entre los tres. El desayuno se sirvió en una escultura de platos – como el té que tomé en Inglaterra justo antes de irme – ¡y sabía divino!

Desafortunadamente había dejado mi móvil en casa durante el desayuno así que no tengo fotos del desayuno – o igual sí. Saqué mi cámara de película, así que esperemos a ver si puedo desarrollar las fotos y como salen – ¡y eso solo si salen! Hasta aquel momento, os dejo con esta foto de Cami y yo que sacó su madre.

Me and Cami by the sea.

Luego Cami y yo volvimos a salir, yendo a otra playa para tomar el sol, charlar y mojarnos los pies en las orillas del mar. Sobre las dos, sin embargo, tuvimos que volver a casa, pero por una razón buena: ¡sus padres preparaban una barbacoa!

No tomé muchas fotos durante dicha barbacoa ya que nos importaba más disfrutar la comida, compañía y el vino delicioso. El padre de Cami había abierto una botella de tinto que su familia había enviado desde Chile, y era casi tan delicioso como las carnes que servía de la parrilla. No suele gustarme mucho el pollo, pero no puedo describir la suculencia de la pechuga de pollo que nos servía – ¡todo acompañado con una ensalada chilena y disfrutado entre mil bromas!

A BBQ spread of meat, potatoes, and salad.

Después de comer, hablaban de “subir al Teide”, el nombre del volcán que domina la isla. Con los estómagos llenísimos después de tanta comida, me preguntaba cómo íbamos a llegar al portón de la urbanización, ¡mucho menos cómo íbamos a subir por un volcán! Agradecidamente, dicho viaje íbamos a realizar en el coche de Sam, así que subimos al coche y empezamos la subida con el sol ya bajo en el cielo.

The sun sines down a curve on the side of a mountain.

El sol, bajo en el cielo, bañó a la zona con una luz cálida.

The tops of trees are bathed in yellow sunlight.

Dentro de poco, habíamos subido por las nubes y parado varias veces para admirar las vistas sobre la capa de ellas que se veía abajo.

I look over a sea of clouds, silhouetted by a low sun.
The vegetation and landscape of the Teide volcano on Tenerife.
My shadow against the cliffs of Teide, Tenerife.

Subiendo aún más por el volcán, llegamos a una meseta que tenía las pintas de un paisaje lunar. Parando para sacar unas fotos del entorno, encontramos una placa que reveló que la area se usó para probar un vehículo lunar por su semejanza a la faz de la luna.

Passing through a valley on the ascent up Teide, Tenerife.
The lunar-like surface of the Teide volcano, Tenerife.
The lunar-like surface of the Teide volcano, Tenerife.

Luego seguimos hacía la cima del volcán, llegando a la estación base de un teleférico donde decidimos dar la vuelta. Resulta que ese teleférico solo funciona a pedido, ya que hay que obtener un permiso para visitar el cráter.

A panorama from the base of the Teide volcano.

Dejando el teleférico, empezamos a bajar hacía el nivel del mar, y fue durante esta vuelta a casa que vimos una de las cosas más asombrosas que habíamos visto jamás. Mirando hacía lo que pensaba que era el mar, pregunté cual isla se veía en la distancia, y me respondieron con que lo que veía fue las cimas de las montañas de otra isla. En aquel momento, me di cuenta que no estaba mirando al mar, pero a una capa de nubes flotando bajo una puesta de solo colorida increíble.

Os dejo las fotos de abajo en formato grande y aisladas – ruego que paséis un momento echando un vistazo y apreciando cada detalle.

A sunset over the layer of clouds, taken from the side of the Teide volcano in Tenerife.
A sunset over the layer of clouds, taken from the side of the Teide volcano in Tenerife.
A sunset behind trees taken from the side of the Teide volcano, Tenerife.

Después de admirar las vistas durante lo que quedaba del viaje, dentro de poco nos encontramos en un restante pequeño para cenar, y luego nos fuimos a dormir.

Durante el día final, no hicimos mucho, la verdad. Nos sentamos en casa durante un apagón y comimos una pizza en otro sitio local. Tras comer, volvimos al aeropuerto, y cogí un vuelo de vuelta a Madrid que no parecía durar mucho.

Lo pasé fenomenal en Tenerife, y tengo que dar las gracias a Cami y Sam por mostrarme la isla, y también a los padres de Cami por acogerme en su casa y por ser tan hospitalarios. ¡Ya tengo muchísimas ganas de volver pronto!

Para acabar, tengo que admitir que otra vez más vuelvo a publicar esta entrada muy tarde – ya llevo un mes en Madrid. Durante este mes he disfrutado de tres visitas más de amigos de todo el mundo, y claro que volveré en breve para poneros al día con todas las noticias en cuando tengo un momento libre. ¡Hasta luego!

San Isidro y la visita de mis padres

31.05.19 — Madrid

Tras una semana ajetreada en la boda de Soyoung y Pablo en Alicante, otra semana en la oficina siguió. Otra vez más, sin embargo, había un finde lleno ¡porque mis padres venían a visitarme!

Los tres nos reunimos el viernes en mi barrio, y subimos a mi piso para que pudiesen deshacer la maleta y preparase, y luego salimos para cenar. Lo que hicimos fue lo que seguíamos haciendo durante el finde entero. En vez de cruzar la ciudad viendo todo, decidí sacarles para que vivieran la vida madrileña de tomar, tapear y terraceo. 

Para cenar, fuimos a mi bar local a un par de bloques de mi casa, y compartimos unas raciones y cañas. Una vez contentos y llenos bajamos al río porque había pensado que sería un buen sitio para tumbarnos en el césped y mirar el mundo pasar. .

Me encanta vivir tan cerca del río y su parque.

Trees below the sky.

Lo que había olvidado fue que ese finde empezó las fiestas de San Isidro, y por eso habían metido vallas para que la gente no se siéntese en el césped y habían construido un escenario. Encontramos, sin embargo, un barco en que sentarnos, y tomamos las cervezas hasta que empezó la música.

El día siguiente fuimos a la única cosa que reservamos durante todo el finde, y subimos al Jardín Secreto de Salvador Bachiller para comer tras ir de compras un rato. Un drama sucedió después cuando, durante el camino de vuelta a casa, ¡nos dimos cuenta de que habíamos dejado una bolsa en el restaurante!

My mum and dad.
My mum with her food.

Afortunadamente, sin embargo, la habían encontrado y nos lo guardaron cuando les llamamos, así que seguimos con el día y decidimos volver a cogerla el día siguiente.

Había organizado que el domingo íbamos a pasear por las zonas verdes de Madrid, y por eso fuimos a Retiro para comer un picnic. Después de un rato mirando los pros y tomándonos el sol, nos sentamos a las orillas del lago y nos comimos pan con tomate rallado y alioli.

A duck swims across a lake.
My mum, my dad, and I sit in the park in front of the Crystal Palace.

Para llegar al próximo destino cogimos el bus, parando para recoger la bolsa perdida, y bajamos al lago de la Casa de Campo. Pasamos un rato allí relajándonos, compartiendo una jarra de sangria durante el atardecer.

My mum and dad on a bench by the lake.

Durante la última noche que pasamos juntos, elaboré unas quesadillas en casa, y luego salimos para una última ronda de cañas en un bar local. Aquí os dejo con la cara de mi madre, que se vio algo confusa al llegar una panera a la mesa antes de unas raciones que habíamos pedido – ¡que alguien le informe que el pan en España es como otro cubierto más!

My mum stares at a bread basket.

Ese lunes por la mañana nosdespertamos muy temprano, mis padres tuvieron que coger un taxi al aeropuerto y tuve que levantarme para explicarle al conductor a donde iban. Con eso se concluyó un finde bonito con mis padres, y tengo que darles las gracias por haber venido y pagado casi todo. ¡Ahora tengo ganas de irme a visitarles en Murcia este verano!

Bueno, las semanas pasadas no solo han sido de diversión, también he trabajado bastante entre los findes caóticos. Como mencioné hace unas semanas, ya estamos en la nueva oficina, y llevamos un mes aprovechando al máximo el nuevo jardín…

Desayunar en el porche siempre es buen plan.

A breakfast pastry and coffee on a table on a porch. Garden and pool in the background.

Como consecuencia de la mudanza, me alegra contaros que la mesa de ping-pong – la cual estaba en las dos oficinas anteriores hasta removerse durante nuestra estancia en la segunda – ¡ha vuelto! Reconstruido después de estar en un almacén durante más que un año, ahora es la excusa perfecta para relajarnos cuando tengamos un momento libre.  

Entre los muchos proyectos en los cuales estoy currando, encontré una foto de un evento de networking del año pasado, y la cual se había nombrado en el servidor así: “Ollie con patata”. No sé por qué me hizo tanta gracia, pero abajo incluyo dicha foto de Elena y yo aprovechando de las patatas fritas gratuitas…

I stand eating a crisp.

La próxima aventura empezó el día después de la salida de mis padres, cuando Bogar y yo salimos a las fiestas de San Isidro. Fuimos al Parque de San Isidro, dónde iban a pinchar unos DJs cantar unos artistas famosos. 

Llegamos a tiempo para ver La Bien Querida, abriendo una lata y encontrando un hueco en el césped para sentarnos.

Una vez habíamos cantado y tomado unas cervezas más, los dos fuimos a la feria para coger algo de comida. Acabamos compartiendo un revuelto con patatas, un perrito caliente y un kebab, ¡todo acompañado por un mojito enorme!

I eat bread in a festival in front of a plate full of eggs and potatoes.
A festival catering scene full of fresh fruit.

Tras un par de horas más disfrutando la música, eventualmente decidimos irnos a casa. Después de haber visto el estado del metro durante la ida, elegimos ir andando por el río de vuelta a nuestro barrio.

Fue la manera perfecta de acabar unos findes muy ajetreados y una época muy atareada en la oficina, ¡pero había más por venir en la forma de unas vacaciones a Tenerife durante el finde siguiente! Todo eso, sin embargo, lo dejo para la próxima entrada.

Me gustaría acabar esta entrada de blog compartiendo una foto de mi hermana, Ellie, que acaba de finalizar su tesis (o sea, su TFG). Está en su tercer año universitario (el último en las universidades británicas), pero me ha obligado esperar 12 meses más para verla graduarse porque acaban de aprobarle un máster. ¡Felicidades, Ellie!

My sister holds her dissertation outside a building at Sheffield University.

¡Enhorabuena a mi hermana!

Y así concluimos otra entrada de blog escrita en mi móvil y durante varios momentos. La he escrito en autobuses, mientras esperando trenes, sentado en la lavandería y tumbado en la cama. ¡Me voy a convertir en todo un experto de escribir en esta pantalla pequeña!

La boda de los Bentana-Cho

29.05.19 — Valencia

Hoy os vuelvo a escribir mientras viajo, pero esta vez no me encuentro en un tren de camino a la oficina, ¡sino estoy volando por la costa de África de camino a Tenerife! Voy a pasar un finde largo en la costa con mi amiga Cami, pero antes de contar eso, tengo otras novedades que compartir…

Como mencioné en la entrada anterior, mi compañera Soyoung nos había invitado a asistir a su boda. Respondí inmediatamente para informales a ella y Pablo (el marido) que iba, y al acercarse la fecha, organicé unos detalles finales como una camisa y un apartamento.

Sobre las 10am del viernes el 3 de mayo, fui al parking con mis tíos para ayudarles a recoger el coche y despedirme de ellos al comenzar su viaje hacia el norte. Luego tuve nada más que un par de horas para lavar la ropa, hacer la mochila y salir a ser recogido por Blanca. De alguna manera logré estar a tiempo, y desde Madrid empezamos bajando a Villajoyosa, un pueblo bonito en la costa cerca de Alicante.

Al llegar, cogimos las llaves del apartamento, un piso precioso con balcón y una azotea enorme con vistas sobre el mar. Una vez decidido quién cogería cada habitación, volvimos al coche y fuimos al Mercadona para pillar unas provisiones.

Mientras en el centro del pueblo, aprovechamos de la oportunidad de explorar el casco histórico, una colección de preciosos edificios multicolores en el paseo marítimo. No tan precioso, sin embargo, fue el tiempo – una capa densa de nubes amenazaba con quedarse hasta el día siguiente…

A row of colourful houses.
Me, Blanca and Helena on the beach.

Google informaba que las nubes oscuras iban a dispersarse durante la noche para dejar un día bueno para la boda, pero la densidad de las mismas y el viento frío nos dejaron convencidos que una tormenta iba a proyectar una sombra sobre la ceremonia…

No queriendo preocuparnos demasiado, continuamos nuestro paseo por la play, recogiendo unas conchas mientras Helena nos sacaba unas fotos.

Blanca and I walk down the beach.
Blanca and I walk down the beach.
Blanca and I walk down the beach.

Al cansarnos, subimos al coche y volvimos al apartamento, saliendo al balcón para cenar. La mejor parte de la cena tenía que ser el jamón que Helena había traído y el cual se fabrica por su padre. ¡Riquísimo!

Snacks on a balcony.

Luego nos fuimos a dormir bastante pronto como si fuéramos adultos sensatos, y el plan era que íbamos a levantarnos pronto para poder prepararnos tranquilamente para la boda.

La mañana empezó bastante tranquilamente. Cuando me levanté, Helena y Blanca ya habían salido para coger unas cosas más para el desayuno. Me desayuné la napolitana que había comprado el día anterior y subí a la azotea para disfrutar las vistas y tomar aire. Me alegró que Google había acertado en su predicción del tiempo, las nubes habían disipado y había salido el sol.

¡Así se empieza el día!

A pastry in front of a beachside hotel.

Solo fue cuando las dos habían vuelto, habíamos desayunado, y habíamos empezado a vestirnos que la hora se nos fue de las manos. Helena salió con que no sabía planchar, Blanca pasó un buen rato pintándose las uñas y yo rompí la pata de una mesa al sentarme encima. ¡Vaya banda!

Al final, sin embargo, llegamos al hotel a tiempo, bajando a la playa privada en la cual la ceremonia iba a celebrarse.

The wedding not he beach.

La playa era preciosa, la temperatura muy agradable y la música de fondo creaba un buen ambiento mientras hablábamos y esperábamos que nos llamasen para el comienzo de las celebraciones.

The wedding party seated on the beach platform.

La ceremonia luego empezó, pero no quiero compartir demasiado de ella – solo digo que fue muy personal y absolutamente preciosa. La llegada de Soyoung y Pablo hizo que unas lágrimas caieran, y el entorno espléndido fue el ambiente perfecto para escuchar unos discursos divertidos y gritar “¡viva la nueva pareja!”

Pablo and Soyoung meet on the beach.
Blanca, Pablo, Soyoung, Me, and Helena.

Tras sacar la foto de arriba con la nueva pareja, tocó convenirnos en una terraza para tomar un aperitivo y unas copas de vino. Luego fuimos a comer una selección riquísima de pescado, marisco y, por supuesto, un trozo de la tarta de boda. 

Después de la comida comenzó la música, se abrió la barra ¡y empezó la fiesta! Bailamos una selección de temazos y haste intenté bailar el vals – lo cual no salió bien después de unos gintonics…

Antes de volver al piso, aprovechamos de la ubicación mientras se ponía el sol, sentándonos en una roca para ver la puesta del sol sobre el mar.

Helena on the rock by the sea.

Me gustaría darles las gracias a Soyoung y Pablo por invitarnos a celebrar su día junto con ellos. Era todo un honor estar entre los invitados, lo pasamos genial, y su generosidad en invitarnos a una cena y las bebidas después no conocía límites.

Uno de los toques más especiales fue un regalo que dieron a todos los invitados, una pareja de patos. Nos dijeron que es costumbre coreano regalar estos patos durante una boda y ahora están viviendo encima de mi nevera.

Two Korean wedding ducks.

¡Vivan los Benta-Cho!

Erretres se muda y mis tíos me visitan

16.05.19 — Madrid

Para empezar, estoy consciente que llevo casi un mes sin actualizar mi blog. La excusa estándar sería decir que he estado demasiado ocupado, ¡pero en este caso os prometo que eso sí que es verdad!

He encontrado, sin embargo, un hueco en mi calendario para ponerme a escribir esta entrada de blog, y por lo tanto hoy os escribo desde el tren que forma parte de mi nuevo viaje a la nueva oficina.

Os contaré más sobre la gran mudanza en un rato, pero por ahora empezamos con un finde que pasé en la cuidad, y una excursión para comer unos de los mejores tacos de Madrid con mi amigo Bogar. El sol ya ha empezado a atacarnos, y con temperaturas ya de más que 30°, puedo decir con confianza que el verano ya está comenzando – ¡pero esta vez de verdad!

Otra cosa que tuve que hacer hace unas semanas fue comprarme una camisa formal para la boda de mi amiga. No sé si ya lo he mencionado, pero da igual porque os cuento de todas formas: Soyoung (una ex-compañera) ¡nos regaló el honor de una invitación a su boda!

Bueno, os contaré más de la boda en breve, pero durante los momentos a los que me refiero solo había una prioridad: encontrarme una camisa bonita a un precio razonable.

La búsqueda me llevó a Las Rozas Outlet, un sitio que definitivamente solo se diseñó para la llegada en coche.

Tras llegar en la estación de Cercanías más cercana, me puse a caminar por el asfalto al lado de una carretera, pisar por una zona súper barrosa, saltar varias vallas y hasta empecé a pensar que iba a salir de Madrid y acabar en Castilla y León…

¿A dónde llevan estas escaleras mecánicas abandonadas?

Menos mal que no llegué en otra comunidad autónoma, sino llegué al centro comercial que tiene unas pintas tan extrañas que parece la entrada del parque Universal en Florida. Después de una búsqueda prolongada, elegí una camisa blanca de liso y volví a casa para prepararme para el día siguiente: ¡el primer día en la nueva oficina!

La mañana empezó con mi primer viaje a El Barrial, el cual ahora consiste en un viaje en Cercanías, un autobús y luego un camino de diez minutos. Es más largo que antes, pero ando esperando acostumbrarme y encontrar una ruta mejor para hacer el viaje más rápido.

Bueno, el primer día comenzó sin ningún problema grave, el mejor momento siendo la comida, ¡durante la cual nos invitaron a una deliciosa paella!

Paella, beers, and other food spread out on a table.
An arial shot of the team tucking into a paella lunch.

Una vez pasada una hora comiendo, charlando y tomando unas cañas, ya tocaba abrir unas botellas de vino. Aprovechamos al máximo el nuevo jardín, tumbándonos en el césped para tomar el sol y sentándonos en la terraza para cotillear un buen rato.

A bottle of wine on a table amongst foliage.

Una tarde tomando vino en la terraza fue muy bienvenida.

El segundo día en la nueva oficina y tocaba celebrar otra vez: ¡fue mi cumpleaños! Mis padres me habían mandado un paquete que abrí al despertarme, y el cual contuvo unas tarjetas y unos regalos de Ru Paul.

A Ru Paul card and Ru Paul Pocket Wisdom book.

Una vez llegado a la oficina, habían más celebraciones, y mis compañeros me regaló una visita a mi sitio favorito de toda España: Mercadona. Allí me compre unas provisiones para sobrevivir en la nueva oficina y una tarta de chocolate enorme para compartir entre todos después de comer.

Me stood outside Mercadona, holding a cake in one hand and a bag full of shopping in the other.

Esa misma tarde también había otro momento emocionante, ¡porque mis tíos venían a visitarme! Habíamos planificado que iban a quedarse en mi piso durante unas noches antes de seguir hacía Santander para coger la barca de vuelta a Inglaterra.

Ya que tienen coche, vinieron directamente a la nueva oficina. Una vez reunidos los tres, ellos se quedaron tomándose el sol en el jardín mientras yo tuve que volver a trabajar.

My auntie and uncle stood in the garden of my new office.

Esa noche salimos a comer y tomar unas copas en mi barrio para celebrar mis 24 años, pero volvimos a acostarnos bastante temprano después de su viaje largo.

El día siguiente fue el primer día de Semana Santa en Madrid, así que los tres nos fuimos a explorar por el centro. Había reservado una mesa en el Jardín Secreto de Salvador Bachiller, así que nos acercamos a Sol para comer en una terraza bonita entre los techos de terracota.

A bright pink flowering plant on a green roof terrace.
My auntie and uncle sit with their food at the Secret Garden.

Después de disfrutar una comida rica en la terraza, nos fuimos a tomarnos unas cervezas más y vagar por la ciudad durante un par de días.

Lo pasé fenomenal durante los días que pasé con mis tíos – no hay nada como relajar con mi familia en la ciudad que amo tanto. Me alegró mucho poder dejarles quedarse en mi casa y ser anfitrión un rato después de muchos años durante los cuales nos han dejado visitar su piso en Murcia.

Demasiado pronto, sin embargo, les tocó volver a su coche y continuar su viaje a Santander y el puerto, pero mis vacaciones no habían acabado todavía – ¡había una boda que asistir!

La cantidad de fotos y anécdotas que tengo para compartir de dicha boda me obliga a dejarlo todo para otra entrada de blog y otro día – pero espero no tardar mucho en traeros todas las novedades. ¡Supongo que mañana por la mañana volveré a pasar el viaje de tren escribiendo la próxima instalación!

Vagando y cocinando

18.04.19 — Madrid

En la última entrada de blog prometí que intentaría publicar otra entrada antes del puente de semana santa, y mientras escribo esto, quedan unos 40 minutos hasta que empiezan oficialmente – ¡así que casi lo logré!

Bueno, no estoy para debatir la puntualidad de estas entradas sino para contaros las novedades con unas fotos y historias. Como he mencionado previamente, he estado un poco resfriado, pero ahora intentaré no acabar quejándome aquí como suelo hacer. En lugar de dichas quejas, os contaré la excursion que realicé para intentar recuperarme las fuerzas un poco.

Al final fue nada más que otra visita a IKEA, esta vez para pillar unas persianas, una maceta y unas toallas – ¡necesitaré cuatro para la visita de mis amigas de “Cake Club”! Son tres amigas que conocí aquí en Madrid el año pasado, pero ya han vuelto a vivir en sus países de origen, así que por primera vez en casi un año, nos vamos a volver a reunir en Madrid.

Stormy clouds gather over the south of Madrid.
The sun shines down a street, reflecting off the wet road surface and the facades of buildings.

El clima era bastante extraño durante esta excursión.

Como veis, el tiempo durante dicha excursion era bastante raro, con sol, viento y unos nubes casi negros a la vez. Evité la lluvia porque ocurrió mientras mi vuelta al centro en el metro, pero el clima luego hizo que no quisiera salir por la tarde, así que la pasé de relax en casa.

Durante la noche, preparé un plato delicioso (y bastante picante) de curry rojo con gambas, y luego hice dos pasteles de zanahoria. Hubiese hecho solo uno más grande, pero por causa de la magia negra matemática, acabé con muchísima masa y cada vez más frosting de queso fresco.

A bowl of red curry.
A carrot cake topped with cream cheese frosting, grated carrots, cinnamon, and walnuts.

Mientras esperaba que los pasteles se cocieran (y los tuve que hacer uno en uno por el tamaño minúsculo de mi horno), había un crisis de peluquería que acabó en una revelación. Vi que me había salido un grano en un espacio de mi frente no tapado por mi flequillo, y tuve la (quizás obvia) idea de cambiar su dirección para que lo tapeare.

Bueno, así había una revelación enorme, y aunque haya desaparecido el grano, he decidido mantener el flequillo en este otro lado a partir de ahora ya que estoy tan enamorado de la nueva configuración. Incluyo una selfie vanidosa, la cual justificaré por quejarme que nunca aparezco en ninguna foto en mi propio blog…

Una selfie porque esto es mi blog y puedo hacer lo que me dé la gana.

A photo of myself.

Bueno, volvamos al tema de los pasteles. Uno lo dejé aquí en casa para que mis amigos lo probasen, pero el otro me lo llevé al trabajo para las criticas de mis compañeros. Esta vez habían menos quejas sobre la cantidad de azúcar, así que puede que por fin haya modificado la receta para el gusto español – o quizás fue por la buena suerte que conllevó un arco iris que apareció en mi escritorio…

A rainbow is formed over my keyboard at work.

Otro día en la oficina y llegó el momento en que por fin tuve una hora libre para realizar un viaje emocionante, porque la historia se repita, ¡y Erretres vuelve a mudarse!

La primera vez que me uní al equipo de Erretres fue en 2016, y en aquel momento tuvimos sede en la emblemática Plaza de España. Unos meses después de mi incorporación, sin embargo, colocamos los iMacs en unas cajas de carton y nos mudamos a una nueva oficina situada a un bloque de la original.

Dentro de muy poco vamos a repetir este proceso, mudando la empresa entera a una nueva ubicación que no puedo revelar ahora. Es una oficina mucho más grande, pero esta vez tendremos el lujo de un jardín enorme y una sorpresa que dejaré para las fotos…

I sit in a chair on a porch in a house.
A large house.
I stand in a dry pool.

Sí, ¡tenemos una piscina!

Bueno, la piscina está seca ahora mismo, al jardín le falta un poco de mantenimiento y el interior está en obras mientras instalan la luz (y por eso la falta de fotos del interior), pero no iba a declinar la oportunidad de ver el nuevo espacio – ¡y no decepcionó!

Tengo muchas ganas de revelaros más detalles del nuevo espacio, pero no tendréis que esperar mucho, porque solo nos queda una semana desde el día de hoy hasta la mudanza. En breve volveré para compartir más fotos de la mudanza y cómo nos ajustamos al nuevo espacio, pero también me podéis seguir en Instagram, donde las stories que subo son la única manera con la cual comunico lo que estoy haciendo en tiempo real.

Ya que ahora estamos de puente, sin embargo, voy a dejar de hablar del curro. El finde pasado necesité salir de la casa para respirar un poco de aire fresco, ya que estoy tan cómodo en mi propio espacio que a veces me vuelvo muy perezoso y no salgo.

Por eso decidí pasear por el río hasta llegar al lago de la Casa de Campo, a una hora y media de mi piso. Bajé al Matadero (el espacio cultural madrileño) y el parque Madrid Río, y luego caminé hacía el oeste, siguiendo el río por el centro de la ciudad hasta llegar a la Casa de Campo.

A bridge over a river.

Me encanta un buen puente, y en Madrid Río hay muchos.

Una vez llegado al lago, el cual se ha llenado después de un buen rato en obras para rectificar sus orillas, cogí una botella de agua y me senté para bocetar unas ideas para unos proyectos personales.

Después de escuchar un trío de señoras discutir las elecciones generales y como se usan los mensajes de voz en WhatsApp, olí una barbacoa y me fui a buscar una comida más barata en el centro.

Concluí la semana con un vino y una pizza dominguera con un amigo, y luego solo he tenido que trabajar tres días esta semana. Ahora estoy disfrutando del puente, y pensando en ir a unas procesiones – pero con el clima en el que estamos, no me apetece mucho salir…