Sophie y Joe

01.06.24 — Saltaire

Sophie y Joe

01.06.24 — Saltaire

La universidad fue una experiencia agridulce. Lo bonito fueron las amistades que se formaron; lo difícil, el estrés de los estudios. Mis amigos y yo éramos todos frikis del diseño con las mismas fechas de entrega, lo que dio lugar a un revoltijo de tensiones y apoyo mutuo que luego sirvió para forjar relaciones que perduran hasta el día de hoy.

Una de estas personas fue Sophie, con quien empecé a relacionarme con un tono cómico desde el primer día. Cuando llegó su pareja, Joe, las cosas no cambiaron: las risas surgen con naturalidad cuando el amor es profundo.

Por eso me hizo muchísima ilusión recibir una bonita invitación por correo, convocándome a celebrar con Sophie y Joe en el pintoresco pueblo de Saltaire. Es un pueblo victoriano modelo al que tengo mucho cariño, ya que mi padre solía llevar a mi hermana y a mí a pasar el día entre las antiguas casas adosadas y la fábrica renovada que se encuentra en el centro del pueblo.

No se podía haber pedido un día mejor para celebrar la boda. El sol iluminaba las calles empedradas mientras entrábamos en la iglesia, destacando también la bonita pintura azul del interior mientras Sophie y Joe intercambiaban sus votos. La ceremonia y la celebración posterior fueron un auténtico gozo, ya que todo se sentía tan natural, íntimo y personal: desde los detalles de boda hechos a mano hasta la comida, que fue un plato típico de la clase obrera británica.

Más allá de ser una boda preciosa, el día sirvió también para que los viejos amigos nos pusiéramos al día. Dadas nuestras vidas adultas y ajetreadas, pocas veces surge la oportunidad de reunirnos todos en una misma sala, así que aprovechamos al máximo para charlar, bailar y hablar con el corazón en la mano mientras nos colábamos por la salida de emergencia para tomar el fresco.

Volviendo a lo que decía al principio: la vida es curiosa. Érase un tiempo en que todos estábamos agobiados en la misma situación, pero ahora somos adultos que seguimos cada uno nuestro camino y simplemente prosperamos.

¡Vivan los novios!

Carrete de Vermont

28.05.24 — Vermont

Carrete de Vermont

28.05.24 — Vermont

Lo bonito de la fotografía manual es que nunca sabes qué has capturado hasta que te devuelven las fotos reveladas. Lo feo es la espera, que en mi caso suele ser larga: los carretes se vuelven cada vez más caros, así que saco la cámara analógica solo en ocasiones especiales.

Y un viaje a Vermont siempre es una ocasión especial. Por eso me hizo mucha ilusión encontrar, dentro de la última tanda de fotos, alguna que otra imagen de mi viaje a Estados Unidos del año pasado. Son de un par de planes que hicimos Megan y yo: uno para ver el atardecer sobre el lago Champlain y otro en el que fuimos a mojarnos los pies en una piscina natural, de las muchas que hay repartidas por el estado.

Puedes leer más sobre este viaje en las entradas del blog correspondientes, pero por ahora te dejo con algunas de las mejores fotos del carrete, que documentan recuerdos muy bonitos.

Primavera

24.05.24 — Madrid

Primavera

24.05.24 — Madrid

Titular una entrada de blog con el nombre de toda una estación puede parecer amplio de más, pero esta primavera ha sido especialmente ajetreada. Durante este periodo de viajes y encuentros con amigos, apenas he tenido tiempo de sacar ni una foto, mucho menos de parar y reflexionar sobre estas vivencias. Aun así, esto supone mi intento de sintetizar estos meses tan locos.

Mi cumpleaños marcó el comienzo de la primavera, un hito que celebré en mi país natal. Pasé unos días en Londres con Rhea antes de visitar Thorpe Park (un parque de atracciones) por primera vez. Más allá de conseguir algunos créditos nuevos de montaña rusa con Danni y Abi, comí por primera vez en Nando’s, una cadena de restaurantes de pollo especiado que es mítica en Inglaterra. A todo el mundo le parece bien raro que yo haya tardado hasta mis 29 en probarlo.

Al volver a Madrid, tuve un reencuentro con mis padres, que llegaron justo a tiempo para celebrar San Isidro y también para celebrar un horrible resfriado que se me había pegado. Desafiando los mocos, me tomé unos analgésicos y logré acompañar a mis padres a la orquesta de mi barrio para bailar uno o dos chotis, lo cual me hizo mucha ilusión.

Unos pocos días después, volví al Reino Unido, esta vez al norte, donde pasé unos días en familia. Regresé a España para luego volver a Inglaterra apenas dos meses después, en un viaje que me llevó de nuevo a Thorpe Park para celebrar el cumpleaños de Danni en nuestras atracciones favoritas.

Entre todo este lío, descansaba en los parques y zonas verdes de Madrid. Fue en esos momentos cuando saqué la mayoría de las fotos que se ven aquí. Así pude aprovechar el clima ameno de la primavera, ya que el calor que nos azota todos los veranos te obliga a quedarte en casa o a huir de la ciudad por completo…

Visita familiar

15.04.24 — Madrid

Visita familiar

15.04.24 — Madrid

Puede parecer raro que, después de tantos años viviendo en Madrid, nunca se me hubiera presentado la ocasión de recibir a mis padres y a mi hermana a la vez. Como mi madre y mi padre siguen trabajando y mi hermana anda inmersa en su doctorado, simplemente no había ocurrido. Bueno, no había ocurrido hasta ahora.

Tras recogerlos en el aeropuerto, los cuatro nos apretamos como sardinas en mi piso de una sola habitación, y así comenzó la prueba definitiva de nuestra dinámica familiar. Cedí mi cama a mis padres y mi hermana y yo nos quedamos en el sofá cama. Al final lo llevamos bastante bien, gracias en gran parte a la restrictiva política de equipaje de Ryanair: nadie tuvo la oportunidad de llenar mi casa de cachivaches que estorbaran…

Bromas aparte, nos lo pasamos genial. Pasamos los días comiendo, bebiendo y callejeando por la ciudad en modo familiar. Nos quedamos por mi barrio, pero también nos fuimos a explorar zonas con más caché. Entre los momentos destacados, una cena italiana en el barrio pijillo de Salamanca y una vuelta en bici hasta el río para ver el amanecer con mi hermana. No me había levantado tan temprano desde el desfase horario que arrastré tras mi viaje a Japón, aunque lo arreglé fácilmente con una buena siesta…

Empeñado en que todos disfrutaran, me aseguré de cumplir con los gustos de cada uno: el Mercado de San Miguel para mi madre, la pizzería NAP para mi hermana y unas calles cualquiera para mi padre. Él siempre es capaz de encontrar rincones y detalles interesantes que fotografiar en los lugares más anodinos.

A pesar del aire fresco de marzo y de unos cielos nubosos que amenazaban con fastidiarnos los planes, tener a toda la familia junta durante unos días fue un auténtico placer. Puede que yo sea la oveja negra por haberme ido a miles de kilómetros, pero momentos como estos, en los que podemos reunirnos y hacer algo distinto, hacen que la distancia merezca la pena. Ojalá vuelvan pronto los tres.

Cambios

08.04.24 — Madrid

Llevo un buen rato sin publicar nada por aquí. Mi anterior entrada de blog explicó como yo estaba ya necesitando un descanso para repensar cómo seguir gestionando esta web, un proyecto de una década ya. Hoy vuelvo con unas noticias: una buena y otra mala. Voy a tener que ir en contra del patrón normal y empezar con la noticia buena y seguirla con la mala, porque la conclusión a la que he llegado me obliga a contároslas en ese orden.

Entonces, empecemos con lo bueno.

Creo que he conseguido la manera de hacer que mi blog sea mucho más sostenible a largo plazo. Este cambio supondrá dar una vuelta al formato de las entradas, dejando atrás la combinación actual de texto e imágenes y moviendo hacia un modelo con menos texto y una selección más cuidada de fotografías. Puede sonar como las entradas de blog van a pasar a ser menos cautivadoras, pero estoy seguro de que no será así. Me emociona mucho el reto de comprimir toda la información que suelo compartir para que quepa en unos párrafos más cortos. También me emocionan todas las posibilidades presentas por un nuevo formato de mostrar las fotografías.

Ahora, lo malo.

Para poder realizar este cambio, voy a tener que esperar a que esté listo el diseño de mi nueva web. Este nuevo formato necesita imágenes de mayor resolución, una plantilla completamente nueva y otras tecnologías que simplemente no existen en mi web actual. Esto hace que lo más probable sea que tenga que dejar de publicar en mi blog hasta, por lo menos, el final del año. Detrás de la escena, estoy haciendo todo lo que pueda para finalizar el nuevo diseño y empezar con el desarrollo técnico, pero aún queda bastante por hacer antes de arrancar con la programación.

Entonces así se queda la cosa. Tengo muchas ganas de retomar mi ritmo habitual de publicar en este nuevo formato, pero tanto vosotros como yo vamos a tener que esperar un rato para que esté listo.

Mientras escribo esto, sentado en un avión de Oslo a Madrid y viendo un atardecer muy rojo sobre el oeste de Francia, se me ha ocurrido una idea. Para que os entretengáis hasta el relanzamiento del blog, voy a lanzar una nueva página con una lista completa de todas las entradas de blog que he escrito jamás. Así, podréis repasar los once años de contenido que ya tengo aquí subido. A ver si lo llego a hacer a tiempo…

Resulta que sí. Encontrarás esta nueva página aquí. ¡Espero que os guste!