Llega el otoño

07.12.19 — Madrid

Estos meses, he estado dedicando la mayoría de mi tiempo libre a relajarme y recuperarme en casa. Realicé, sin embargo, el viaje loco a Inglaterra, pero aparte de eso, lo he pasado bastante tranquilamente.

Por eso, esta entrada de blog supone más un diario visual que un cuento de nada interesante. Eso no es decir que no haya hecho nada, sin embargo, porque una noche me puse al día con María mientras cenábamos unas hamburguesas veganas y también he pasado bastante tiempo cocinando y limpiando en casa.

A street in the northern neighbourhoods of Madrid.

Mis paseos por la ciudad y mi viaje diario a la oficina me han permitido observar los bonitos colores otoñales con el paso de los meses. He juntado unas fotos de estas escenas, así que disfrutad este diario visual del otoño madrileño.

Yellow leaves are lit up by the morning sun.
The yellow leaves of the tree.
Sunlight enters through a window at work.
The trees outside Atocha Train Station in Madrid are bright red.
Autumn leaves and shattered glass.
Street signs under autumn trees in the morning sun.
The facade of the Ministry of Agriculture in Madrid is lit by the evening sun.

Ahora que estamos en diciembre (madre mía), debería ya contaros mis planes para navidades. Volveré a Inglaterra para pasar diez días, pero volveré a Madrid para pasar nochevieja, así que he gastado mi gran presupuesto de 3,50€ en decorar mi piso para la época…

My palm plant covered in fairy lights casting multicoloured shadows.

¡Os presento a mi árbol de navidad económico!

Una visita ajetreada

29.11.19 — Leeds

Antes de empezar: ¡hola se nuevo! Si has entrado en mi web durante los últimos días, puede que hayas visto un mensaje de error, pero ya creo que está todo solucionado. Ahora estoy de vuelta, y os voy a contar un poco sobre la locura del finde pasado…

Como surgiere el título, el finde pasado visité Inglaterra, una visita durante la cual hice todo lo posible durante unas meras 36 horas. Después de salir de la oficina a las 3pm, pasé por casa para hacer la mochila y luego me fui directamente al aeropuerto a las 6pm para coger el vuelo a las 8pm.

Después de aterrizar en Inglaterra a las 10pm, no malgasté ni un minuto en salir del terminal y buscar a mis padres, que habían amablemente conducido a Mánchester para recogerme. El viaje a Burnley supuso una buena oportunidad de ponernos al día, porque llegamos en casa tan tarde que después de solo una hora de conversar nos fuimos todos a dormir. 

La mañana siguiente madrugué para ir al centro de Burnley para que me cortasen el pelo a las 9am. Hablé un rato con la peluquera, me acerqué al centro para resolver unas cosas con mi banco y luego me reuní con Amber y Jess para tomar un café.

An old phone box in Burnley on a wet, cloudy day.

El clima de Burnley es bastante previsible: cielos grises y lluvia.

Los tres nos reunimos en Little Barista, una cafetería independiente en el centro, y había una charla divertida sobre unos chocolates calientes festivos e infusiones. Fue la primera de muchas quedadas que tuvieron que terminarse demasiado pronto, sin embargo, porque después de una hora tuve que volver a casa para volver a hacer la mochila y salir a comer con mis padres.

La comida no podría haber sido en otro sitio que no fuese JJ’s, una cantina fea al lado de una carretera rural que ofrece una selección de los platos tradicionales británicos más ricos que hay en este mundo. Dentro de poco estaba comiendo un steak pudding (carne de vaca con salsa en una masa blanda), puré de guisantes y patatas fritas: ¡todo con un toque generoso de sal y vinagre! La comida era riquísimo como siempre, y sirvió como una despedida para mis padres, que luego me dejaron en la casa de mi amiga Danni para que comenzásemos la fase siguiente de las aventuras…

Un finde de buena comida, viejos amigos y conocer a perros nunca falla.

Mientras me ponía al día con Danni, me introdujo a su nueva perra, Lottie, que no le caía muy bien pero creo que es monísima de todas formas. Charlamos un rato mientras esperábamos la llegada de Abi, cuyo regalo de cumpleaños habíamos preparada: ¡una botella de vodka que lleva una foto de su cara! Cuando llegó y recibió dicho regalo, estuvo claro que el vodka nos iba a acompañar a la próxima destinación: Leeds.

Una vez llegados en Leeds, Danni y yo nos registramos en el hotel, y Abi se coló como una huésped extra. Dejamos las mochilas y compramos unas bebidas para más tarde, y luego cogimos un taxi a Belgrave Music Hall, uno de mis sitios favoritos de mis días como estudiante y proveedor de las mejores pizzas, hamburguesas y patatas fritas en la ciudad entera.

Me, Abi and Danni have a beer in Belgrave.

Después de tomarnos unas cervezas y una bandeja enorme de “session fries” (patatas fritas cubiertas de pancetta, jalapeños en vinagre y muchas otras cosas ricas más), Danni y yo nos tuvimos que ir corriendo: ¡teníamos entradas a un concierto!

El concierto era de Sigrid, que llevo un rato siendo un fan suyo después de haberla encontrado en Spotify a principios de este año. Al final llegamos bastante tarde, así que tuvimos que ponernos en el fondo, pero lo pasamos muy bien de todas formas, bailando un poco a unas de sus éxitos.

Sigrid performs at the O2 Academy, Leeds.

Durante el concierte, Abi había vuelto al hotel para prepararse y volver con las bebidas, y así nos reunimos después en las calles de Leeds para salir de fiesta. Después de un shooting espontáneo en un centro comercial, bajamos a Call Lane y unos clubs que nunca había visitado durante mi estancia en Leeds como estudiante.

Ya que los tres ya somos mayores, la noche no se alargó mucho, y bastante temprano nos encontramos de vuelta en el hotel y esperando la llegada de la comida que habíamos pedido. Le entrega, sin embargo, nunca llegó, y así nos quedamos sin kebab. Encontré la solución en marcharme a la estación de tren para recoger un McDonalds para los tres.

Intentaba arruinar la foto de la rena.

Danni stands under an illuminated reindeer antler decoration, whilst I crouch on the floor nearby.

La mañana siguiente nos despertamos con las cabezas bastante bien, aunque sospechaba que la falta de resaca podía convertirse en un resacón durante la tarde. No había mucho tiempo para pensarlo, sin embargo, porque me tuve que levantar, duchar y vestir para irme a una cafetería para desayunar con Luisa, Rhea, Em y Lincoln a las 11:30am. ¡Es que no paraba durante el viaje!

Como segunda instalación en la serie de males relacionados con la comida, Rhea me escribió para avistarme que la cafetería estaba llena, y que debía haber reservado una mesa antes. Entraba en pánico, pero luego me salvaron cuando llamaron a otro sitio local, y al final nos dieron una mesa en dicho sitio. ¡Hurra! El desayuna se había salvado.

Entonces la reunión se realizó en Wapentake, un bar nuevo y bonito que nunca había visitado, pero el cual nos proveyó con un desayuno británico delicioso. En esos momentos la cabeza ya me empezaba a doler, así que me pedí un Bloody Mary para acompañar la comida, una decisión de la que me arrepentí al recordar lo picante que pueden ser…

Me, Rhea, Luisa, Em, and Lincoln have breakfast at Wapentake.

Hablamos mucho mientras desayunábamos, y el grupo entero nos contamos la vida y cómo nos iba la vida adulta y el trabajo. Todo lo bueno se acaba, sin embargo, y eventualmente tuve que irme a la estación para coger el tren a Mánchester y el vuelo de vuelta a España.

Leeds Train Station.
A stop on the Leeds to Manchester Airport line.

Es probable que ya te hayas dado cuenta de lo rápido que fue el viaje, y estaba hecho polvo después de visitar tres ciudades y quedar con tanta gente en un mero día y medio. Sobre decir que dormía un rato en el vuelo, ¡pero aún así siento que esta semana estoy recuperándome todavía del cansancio!

Todo ha valido la pena, sin embargo, porque me la pasé muy bien, y ahora solo quiero pasar el finde haciendo absolutamente nada menos relajarme en casa. Además está seguro que lo voy a necesitar, porque estas semanas en la oficina estamos muy ocupados, con la entrada de muchos proyectos chulos. ¡Luego os cuento más!

El carrete de Caudete

14.11.19 — Caudete

Con la llegada del frío invernal a Madrid, toca pensar en los días más cálidos del verano, días que se pasaron el Caudete de las Fuentes, Valencia. Si sueles leer mi blog, puede que te acuerdes de la semana que pasé con Rodrigo explorando el pueblo de sus abuelos y montando un espectáculo de luces en el patio de su casa.

Tres meses después de dicha aventura, por fin he ido para que me revelasen unos carretes que tenía en casa. Algunas de las fotos de estos carretes se encuentran en la entrada “El carrete de Tenerife“, una entrada de blog posterior a la en que cuento mi viaje a Tenerife. En esta entrada haré lo mismo, compartiendo unas de las fotos más notables de mi visita a Caudete de las Fuentes.

A film photo of sunlight setting on roofs and a church.
A film photo of Roberto setting up a speaker system.
A film photo of the courtyard of an old house.

Ya que el estilo duro del flash de una cámara de película me recuerda de mi infancia y de usar cámaras desechables, saqué la mayoría de las fotos durante la noche. Las tardes y noches en Caudate, como conté en la entrada de blog principal, se pasaron escuchando una selección variada de música y zampando pan, jamón y quesos.

La última foto del carrete era un poco inquietante, porque sale la figura oscura de un hombre saliendo de un edificio antiguo. En realidad, sin embargo, es una toma de mi amigo Rodrigo mientras salía de la ducha.

Con eso, pongo fin a esta entrada bastante corta. Me recuerda de las primeras entradas de blog, cuando escribía bastante poco cuando las comparamos con las entradas que escribo hoy en días, ¡que ya son más como ensayos! Lo corto de esta entrada también es debido a la cantidad de trabajo que tengo en la oficina y, como consecuencia, la pobre vida social que estoy disfrutando recientemente. Eso ya cambiará, sin embargo, ¡porque la semana que viene me voy a pasar el finde en Inglaterra!

Una escapada dominguera

01.11.19 — Madrid

Después de mucho trabajar duro y jugar duro, el finde pasado decidí que necesitaba escapar del ruido de la ciudad, así que hice una escapada a las montañas de San Lorenzo de El Escorial. He visitado unas cuantas veces en el pasado, y me encanta su ambiente tranquilo.

Los colores otoñales hicieron que El Escorial se viese aún más bonito.

The autumn colours tint the trees of El Escorial.
Yellow trees line a path in El Escorial.

Siempre me gusta un día de vagar por el pueblo y su monasterio impresionante del siglo XVI, ¡pero la cuesta al centro desde la estación de tren siempre me mata! Decidí tomarlo con calma, subiendo a mi ritmo tranquilo entre los ciclistas que realmente lo estaban pasando mal…

Looking over the courtyard of the monastery in El Escorial.

Al llegar, mi primera parada fue un bar local, uno que llevo visitando desde mi primera visita a El Escorial. Lo pasé fenomenal esa primera vez, disfrutando de unos platos locales y una charla graciosa con las tres generaciones de hijas que son las dueñas del lugar. Cada vez que visito El Escorial, me aseguro de ponerles al día con las novedades y eventos de mi vida, ¡y esta vez no fue excepción ninguna!

Pasé un buen rato explorando las calles ondulantes del pueblo montañero.

Tras ser llenado hasta reventar con ración tras ración de comida riquísima, me fui a pasear por el pueblo y las afueras de monasterio para bajar la comida. Decidí no entrar el los jardines, porque no quería llegar muy tarde al centro de Madrid, pero al final me perdí el tren y por eso tuve que tomar otra caña en otro bar (una pena, ya lo sé).

The King's Courtyard in the monastery in El Escorial, Madrid.
Walking back down the line of yellow trees in El Escorial.

Fracasé con mi plan de llegar a mi piso en tiempo para poder acostarme temprano, y acabé caminando a casa en la oscuridad total después del cambio de hora la noche anterior. Valió la pena hacer esta escapada, sin embargo – ¡ya que soy del campo, necesito ver un poco de vegetación de vez en cuando!

Trabaja duro, juega duro

26.10.19 — Madrid

Al concluir mi última entrada de blog, mencioné que llevo unas semanas trabajando duro y jugando duro en la oficina, y prometí que contaría más sobre el tema en la próxima entrada. Pues aquí estoy, todo preparado para contaros lo último de lo que ha estado pasando en Guecho 35

El viernes después de la salida de mis tíos, pasamos la tarde en el trabajo celebrando «5×10», un evento en el cual 5 personas tienen 10 minutos para presentar un proyecto, sea personal o del trabajo, al resto del equipo. Se compartían muchas cosas interesantes, pero lo emocionante fue lo que vino después: ¡sidra y empanadas!

We stand around a table drinking cider and eating empanadas.

Esta fiesta fue nuestra manera de despedirnos del verano, poniendo fin a la época de chapotear en la piscina y comer en el jardín. También me trajo muy buenos recuerdos de las noches del año pasado que pasé con Kevin en Asturias, con la sidra y las empanadas, ¡las cuales habían venido desde Asturias!

Cider and empanadas on the table

Una vez empezado el escanciado de la sidra, no paró…

Todos lo pasamos muy bien, entre charlas sobre el trabajo, muchas comida ¡y hasta una clase de vogueing dada por María! Un grupo nos quedamos un rato más, pero pronto puse fin a la fiesta al romper una botella mientras abriéndola, lo cual me dejó con un corte bastante asqueroso en la mano…

Me, Luis, Carlos, María, and Mario at work.
Buildings near Plaza Mayor in Madrid.

Una vez vendé la mano y dormí la mona, no podía pensar en mejor manera de arrancar el finde que intentar cocinar un desayuno británico para mí y para Bogar. Hace más que 8 meses que volví a Madrid, así que habré llevado el mismo tiempo sin comerme un buen fry-up con toda su grasa.

No me salió perfecto, pero era lo más parecido posible.

An attempt at a full English breakfast with orange juice.

Las salchichas y el beicon que se vende aquí no son como sus equivalentes británicos, pero logré coger una lata de baked beans (judías en una salsa de tomate) y hacer un buen huevo frito, así que no era nada malo. Al final, esto solo fue el comienzo de lo que se convirtió en un finde de desayunos decadentes. El día siguiente, preparé un plato de tostada francesa, recubierta con sirope de arce auténtico que Megan me había regalado durante su visita desde Vermont.

A plate of French toast with maple syrup.

Estas aventuras culinarias siguieron durante las semanas siguientes, durante las cuales hasta me atreví a hacer un cuenco de ramen, uno de mis platos japoneses favoritos. Al principio creí que había echado demasiado jengibre, pero al final me venía bien, porque ayudó en aliviar las síntomas del resfriado que llevo luchando desde el cambio repentino de estación.

A bowl of pork ramen with egg.

El mes pasado no has consistido en solo cocina casera, sin embargo, porque una noche Bogar y yo hicimos frente al frío (dicho cambio de estación ha sido muy, muy repentino) para compartir unas raciones en nuestro bar local favorito.

Me posing with a plate of huevos rotos.

Me veo horroroso, pero por lo menos salgo en una foto en mi propio blog.

Ahora volvemos al tema del trabajo, me he dado cuenta de que he empezado a hablar más y más de la comida y, por una vez, ¡me gustaría concluir la entrada hablando del tema de su título!

Como siempre, no puedo decir mucho por temas de confidencialidad, pero estoy avanzando a toda leche en dos proyectos bastante grandes. Espero que pronto se vean publicados en la web de Erretres, pero por ahora solo puedo presentaros con esta foto de un momento de intervención divina…

A selfie of me in which the sun is illuminating my hair.

Otro momento emocionante en el trabajo fue el lanzamiento de Collision, una red de mentorship creada por Erretres Open Lab (parte de Erretres, el estudio de diseño en el cual trabajo) en colaboración con BBVA y creativos locales. Tuve la suerte de ser invitado a participar como diseñador senior en su año inaugural, así que asistí al evento de lanzamiento hace un par de noches.

El evento arrancó con una presentación de mi compañera Blanca (con quien también fui a la boda de nuestra amiga Soyoung este año) y de Brian Farrel, Director Creativo en BBVA. Luego presentó Sergio (un compañero mío en Erretres) la identidad visual del programa, ¡y luego era el momento de descubrir con quién estaríamos trabajando!

Sergio presents the visual identity for Collision.

Una vez introducido a mi par, con quien estaré trabajando en un proyecto durante los próximos 8 meses, llegaron las pizzas y se sacaron las cervezas, y me puse a hablar con todo tipo de gente de muchos campos creativos. Al final, estábamos tan involucrados en la fiesta que nos quedamos mucho más tarde que la supuesta hora de cierra de 10pm. Me costó bastante madrugar el día siguiente, ¡pero valió la pena!

Con eso, creo que concluyo esta vista sobre lo que ha pasado en el trabajo. Como comenté, estamos bastante liados en la oficina en estos momentos, pero estoy seguro que podré compartir los resultados del labor dentro de poco. ¡Qué emoción! Haste entonces, pronto estaré de vuelta con mas noticias de mis aventuras dentro y fuera de Madrid.